Triakonta biblía

Hace una semana pregunté en clase sobre la obra más relevante de Boccaccio. Había una veintena de estudiantes, todos con al menos un semestre en la universidad, una que forma profesores. Ninguno respondió. Algunos se animaron cuando ofrecí regalarles los diez puntos con los que se califica la participación si acertaban tan solo el nombre del libro. Pocos lo intentaron –sus respuestas eran tan absurdas que ya las olvidé-, cuando me rendí –cosa cada vez más frecuente-, y mencioné al Decamerón, uno de ellos con una ignorancia adánica anterior al pecado original[1], me dijo que en su vida había oído nombrarlo.

Me dí cuenta –a pesar de las advertencias había resistido tal posibilidad-, de que soy parte de un mundo que fenece. Uno que morirá al ritmo en el que desaparezcan sus miembros: esa minoría que lee libros que no son panfletos, folletos o manuales que prescriben felicidad en recetas. En un día no tan lejano los profesores no preguntarán por el renacimiento: no sabrán que existió.

Poco antes me había tropezado con el reto de los treinta libros (http://treintalibros.blogspot.com/ #30libros), al principio pensé dejar un tweet diario durante treinta días con el libro respectivo y que las cuentas robots –el grueso de mis seguidores-, anotaran recibo. Pero me sorprendió el interés con el que llené la lista: sopesé cada puesto con el cuidado que usaría para elegir el nombre de un hijo; y más aún, el hecho de que había una historia que me resultaba entrañable asociada a cada libro que escogía para completar el reto. Historias personales cercanas a libros que también lo son. Por ello en cada selección que hago siempre podrá encontrarse una mejor opción –no para mí. No me parezco a Harold Bloom.

Con esa perspectiva los 140 caracteres de twitter me resultaban escasos, amén de que fanfarronamente quería dejar un testimonio de la minoría lectora de [buenos] libros en la que me incluyo. Por eso, a partir de mañana subiré al blog una entrada con un libro según el reto de los treinta libros. Vale.

P.S.: Al menos hasta hoy, el estudiante con la suerte de desconocer a Boccaccio tiene enormes posibilidades de aprobar el curso…

 

(La imagen fue tomada de: http://www.allposters.es/-sp/Giovanni-Boccaccio-Italian-Writer-Posters_i1862601_.htm.)


[1] Que creo tiene que ver con sexo: la serpiente es demasiado fálica.

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