25.- Uno para aprender a perder.

El viejo y el mar (The Old Man and the Sea) de Ernest Hemingway.

“I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.”

Invictus. William Ernest Henley.[1]

 

Habrá quien considere un error elegir a Big Papa como autor de un libro para aprender a perder, tal vez el tragarse una bala no sea precisamente saber hacerlo. O tal vez si se requiera sabiduría para aceptar que la vida terminó y acabarla entonces en nuestros términos.

            Elijo el libro por el personaje, por lo que cuenta. Desde el inicio sabemos que ha sido derrotado: “Todo en él era viejo, salvo sus ojos; y estos tenían el color mismo del mar y eran alegres e invictos”. A lo largo de la narración descubriremos que nunca será destruido, y entendemos la diferencia que establece Hemingway. Antes, con su maestría evocará imágenes como esa de la vela remendada con sacos, en la cual no dejamos de advertir a Santiago.

            Alrededor del viejo pulula Manuel o Manolín, que es el único que no advierte la mala suerte que acompaña al viejo, el único que no se deja ganar por el rechazo y que siempre ve en el viejo a ese campeón invicto. Durante la larga travesía en el mar, el pescador lo echará mucho de menos, tal vez en una alegoría de la fuerza de la juventud perdida que tan necesaria nos es siempre, y que por más que se añore no regresa. A falta de esa vitalidad, se tiene la maña: “-Quizá no esté tan fuerte como creo –dijo el viejo-. Pero conozco muchos trucos y tengo voluntad.” Que es la que despliega para pelear con decencia en esa refriega en la que los tiburones lo van despojando a jirones de su pieza.

           De nuevo advierto aquí una alegoría. Mientras escribo tengo una lesión en mi mano –un verdadero achaque de viejo-, que me hace escribir muy lento, uso lentes de miope, es como si a pedazos el tiempo me quitará destrezas, cosas, certezas. El personaje del libro no se lamenta cada vez que le roban un trozo de carne a su trofeo de caza: lo acepta con estoicismo. Es esta la distinción entre ser derrotado y destruido: la cara que le plantas a la desgracia, las veces que lo intentas aun cuando sabes que no ganarás. Esto no por cómo te verán los otros, sino por tener decencia contigo mismo.

          A solas, sin la opinión de nadie, hay una voz –la tuya-, que te recuerda quién fuiste o quién eres, que te recuerda las reglas con las que elegiste jugar y que no te está permitido romper, no mientras quieras considerarte un hombre. Esa voz –si aguzas el oído-, también te indica cuándo terminó todo. Imagino a Hemingway, viejo, sabiendo que ya no escribiría nunca más un libro como este, entendiendo que su cuerpo cada día se le haría más un fardo, un enemigo al que no vencería nunca, convirtiéndose cada día más en un súbdito del alcohol, preguntándose: “¿Y qué es lo que te ha derrotado, viejo?” para responder halando el gatillo de su escopeta para matar palomas.

(La imagen fue tomada de: http://www.elangelcaido.org/fotografos/lange/alange04.html).


[1] El nombre del poema también es el de la película sobre la copa de rugby ganada por Suráfrica en 1995, basada en el libro Playing the Enemy: Nelson Mandela and the Game That Changed a Nation (en español El factor humano), de John Carlin, en la que vemos a Mandela sostenerse en medio de la peor adversidad con esos versos. A qué negarlo: son inspiradores. Lo que poca gente sabe es que también fueron las últimas palabras que escogió Timothy McVeigh antes de morir. Supongo que a él también le inspiraron.

Anuncios
Deja un comentario

Luego de leer tu comentario, te daré mi opinión.

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Gisela Kozak Rovero

Escritora - Blog Personal

Ecos de pentagrama

Una caja de música guarda muchos pensamientos aleatorios

Foreign Policy

the Global Magazine of News and Ideas

Jacintario

Página web de la escritora Jacinta Escudos

PolítiKa UCAB

Escribiendo política de una manera distinta

Robert Minto

essaying to be

Un tiempo de mala fe

Espacio dedicado al pensamiento de Nicola Chiaromonte (1905-1972)

El atajo más largo

Signo zodiacal: Leo. Ascendente: Escribo.

BOSTON BAKERY

Brunch: Sábados, Domingos y Feriados. Lee la carta más abajo.

Hippie Artsy Penpal

A site of mail art, stories & letters

miquel rosselló arrom

succede in arduum

A fork in the road

Music of the heart. Listen closely...

Zonalibre digital

Un espacio de Alexandra Cariani para enriquecer la vida cotidiana

A %d blogueros les gusta esto: