Fábula del Burro y el Elefante (el Águila en el medio oeste).

Reunión del Partido Republicano en el Springfield de Los Simpsons.

E pluribus unum.

 

 

 

Solemos simplificar la política estadounidense dividiéndola en buenos y malos. Los primeros serían los demócratas y los otros; los republicanos.

Los estereotipos nos facilitan las cosas al no exigirnos pensar. Además hacen muy simples las elecciones: mi bando es el de los buenos, todos los demás son malos o caricaturas de la maldad.

Pese al declive de la influencia estadounidense, aún es el país más poderoso de la tierra y su elección presidencial es relevante para todos, incluso para América Latina aunque haya estado ausente del debate electoral. Hoy se escribirá mucho y muy bien sobre el tema. En varios aspectos las estrategias electorales usadas en las presidenciales americanas marcan la pauta a seguir. En las de 2008, el uso de las redes sociales y la micro financiación de la campaña demócrata redefinieron la comunicación política, y en estas de 2012, el data mining está siendo ejecutado con una efectividad que supera su empleo en 2004 y 2008.

En ese contexto, quiero entonces –tal vez de forma poco original- darle un repaso a algunos hechos que desarman ese estereotipo que mencionaba antes. La realidad tiende a ser la mejor forma de restar validez a los prejuicios, particularmente la sucesión de realidades que llamamos historia.

Se le achaca al Partido Republicano ser conservador y por lo mismo retrógrado, mientras que el Partido Demócrata es el adalid progresista. A aquel le corresponde el lado derecho del espectro político y a este el izquierdo. Más aún: la estulticia, la ignorancia y el militarismo serían rasgos de los políticos y militantes republicanos, mientras que a los demócratas se les considera intelectualmente superiores y más dados a la diplomacia ante los conflictos internacionales. Los republicanos dominarían la América profunda, y los demócratas; las dos costas.

Algunos de estos ítems son ciertos, pero solo contingentemente: no son marcas de fábrica de cada una de estas agrupaciones políticas. Además debe considerarse que en un sistema bipartidista, las diferencias tienen que ser por fuerza de estilo, de forma, no de fondo. Eso sin tomar en cuenta que ninguna administración americana tiene al inicio de su mandato la certeza y el conocimiento de las diversas crisis que enfrentará, las que en más de una ocasión obligan al presidente de turno a actuar fuera del marco de su ideología partidista[1].

Veamos esa corta selección de hechos que trastocan el estereotipo.

 

El origen.

En la génesis del Partido Republicano está el desafío al poder esclavista y la oposición a la aristocracia. Todo un contraste con la percepción de hoy, más todavía: por contradictorio que parezca la raíz del Partido Demócrata es la oposición al federalismo.

Si bien ambos partidos tienen una vinculación con los negocios durante su historia inicial, la del Partido Republicano es más marcada, por lo que su identificación con el capital y los grandes negocios si es una constante hasta la actualidad.

Más historia: James K. Polk fue el presidente demócrata que dirigió la guerra con México que se tragó la mitad de ese país. No ningún gobernador republicano estrafalario de Texas.

Desde su creación en 1854, el Grand Old Party lideró la política americana por casi noventa años (con breves intermedios demócratas), por lo que puede considerarse al partido responsable de la modernidad estadounidense, de su industrialización. Tuvo que esperarse a la Gran Depresión en 1929, a su mal manejo por parte de Hoover y al talento de F. D. Roosevelt, para que el Partido Demócrata se convirtiese en una agrupación ganadora.

Sin embargo no importan tanto estos disímiles datos, ya que en un sistema bipartidista el triunfo tiene que ver en parte con arrebatarle las banderas exitosas al oponente y presentárselas al electorado con un empaque que le haga cambiar su afiliación política. Desde Teddy Roosevelt hasta Bill Clinton se ha hecho: tomar propuestas republicanas o demócratas según sea el caso, barnizarlas con algo de retórica y ganar los votos de los moderados, indecisos e independientes, hasta que un nuevo ciclo los lleve a cambiar de votación. Por eso con frecuencia (a excepción de temas como el aborto, el control de armas, los inmigrantes o el matrimonio gay) es muy difícil discernir las diferencias entre ambos  partidos, ya que ofrecen lo mismo.

Esta identidad se pone de manifiesto adicionalmente en el seno de ciertas facciones de cada uno de los partidos. En los últimos tres años ha ganado notoriedad el Tea Party como un aglutinamiento de republicanos radicales extra partido. Sin embargo en el otro extremo, cada uno de estos partidos cuenta con sectores que se yuxtaponen formando un centro común. El lado más republicano del Partido Demócrata está representado hoy por la Blue Dog Coalition, mientras que la parte más izquierdista o moderada según se vea del GOP está agrupada en (aunque no exclusivamente) la Republican Main Street Partnership. Estos grupos se alejan de los extremos ideológicos de cada partido y se acercan al centro político mostrando la cercanía posible entre ambas formaciones, lo que significa que las diferencias pueden anularse. Incluso van más allá y apoyan abiertamente las políticas del partido contrario según sea el caso.

 

El “Partido de Lincoln.”

El que sea tal vez el presidente más popular de los Estados Unidos, era republicano. Es el que abolió la esclavitud y lideró al país durante la guerra civil. Aunque pueda alegarse (desde el marxismo recalcitrante) que la abolición de la esclavitud fue una estratagema del norte industrializado para hacerse con la mano de obra que necesitaba su desarrollo, reconvirtiendo al esclavo en obrero, lo cierto es que los negros escapaban gustosos al norte –a Chicago, a Nueva York- huyendo de una condición oprobiosa que no puede compararse con la de un hombre libre, así sea operario en una fábrica.

Además, la victoria de la Unión en la guerra civil, produjo tal hostilidad contra el Partido Republicano, que hasta 1964, los blancos supremacistas del sur de Estados Unidos (el sólido sur) era la principal fuente de los votos demócratas. Algo impensable hoy, pero que muestra que el Partido Demócrata no es el dueño absoluto de las minorías de negros y latinos que hoy le votan. De hecho algunos de los valores tradicionales de estos grupos; sobre la familia, la sexualidad y la religión, se identifican mejor con el actual conservadurismo del Partido Republicano.

 

Little Boy & Fat Man.

La primera y única vez que se han usado armas atómicas en una guerra, un presidente demócrata despachaba desde la Oficina Oval. Aunque la orden del bombardeo le correspondió a Harry S. Truman, todo el Proyecto Manhattan fue concebido y ejecutado bajo la administración también demócrata de Franklin Delano Roosevelt, incluso y pese a las advertencias de último momento sobre el alcance de estas armas.

Las justificaciones para llevar a cabo esta acción fueron económicas y militares (republicanas, si hacemos caso al estereotipo) y van desde el costo de la investigación y desarrollo que resultó en la bomba y que debía ser justificado, pasando por la posibilidad de terminar la guerra en el Pacífico rápido y ahorrando vidas americanas, hasta la disuasión frente a la Unión Soviética en la naciente Guerra Fría.

Hay una consideración moral -entre muchas otras- sobre los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. Como se sabe, las bombas estaban destinadas inicialmente a ser usadas contra Alemania, de ahí que los científicos a cargo del programa atómico –muchos de ellos judíos- no tuviesen ningún empacho en su desarrollo, pero al terminar antes la guerra en Europa, las objeciones (a las que se agregaba una mejor comprensión de los efectos de la radiación) comenzaron a surgir desde las voces de estos mismos científicos. Hay quienes se preguntan si además de las razones esgrimidas, no privó también en la decisión de arrasar Japón, el hecho de que no fuese un país occidental, de que su población no fuese blanca.

Ninguna objeción frenó a la administración demócrata en 1945, e incluso se programó al menos media docena de bombardeos contra Japón de no rendirse luego de los dos primeros.

Sobre la construcción de estas armas y la posterior carrera espacial, hay que decir que ninguna de las administraciones estadounidenses entre 1945 y 1969, que incluye a los demócratas F. D. Roosevelt, Truman, Kennedy y Johnson, tuvo problema alguno en trabajar codo a codo con científicos nazis. En un marco más amplio, una vez finalizada la guerra, los estadounidenses se apresuraron en evacuar y utilizar no solo a científicos nucleares y de misiles nazis (destaca Wernher von Braun), sino a toda una variedad de criminales de guerra que podían ser útiles en la confrontación que se avecinaba contra los comunistas. Esos nazis murieron de viejos, en sus camas, no como sus víctimas, por la decisión ejecutiva de un presidente demócrata.

 

Tacho y otros SOB.

Si un sátrapa sirve a los intereses estadounidenses, ninguna administración por muy demócrata que sea, le restará apoyo. Las dictaduras de Anastasio Somoza en Nicaragua y de “Chapita” Trujillo en República Dominicana, lo ejemplifican.

La convivencia de Estados Unidos con regímenes dictatoriales no es alterada por las líneas partidistas. En ese sentido, además de los ya mencionados Somoza y Trujillo, destaca el matrimonio de conveniencia entre administraciones demócratas y el Sha de Irán, , la dinastía saudita, Mubarak e incluso en sus últimos tiempos con Gaddafi. La única cosa que hace que una administración demócrata (o republicana) dejé caer a una dictadura, es que sea un riesgo para la seguridad del país.

 

Christians In Action.

Cualquiera asumiría que la CIA es el reducto republicano por excelencia: un estado dentro del estado, con la misión de subvertir el orden en cualquier país que se oponga a los intereses americanos, empleando para ello cualquier medio, lo que incluye el asesinato.

Pues bien, su creación se debe al presidente demócrata Harry S. Truman, que reorganizó el Pentágono, la política exterior y los servicios de inteligencia civil del país al final de la Segunda Guerra Mundial, actualizando la antigua OSS a tono con la amenaza comunista. En ese sentido, la “Compañía” es una hechura demócrata.

Hay una vuelta de tuerca interesantemente republicana en el funcionamiento de la CIA que se debe empero a un presidente demócrata, en este caso a Obama. Como se sabe, éste en 2011 nombró al frente del Pentágono al ex director de la CIA entre  2009 y 2011; León Panetta y al mando de la agencia al general Petraeus (al principio de su presidencia había mantenido en el cargo al general Hayden nombrado por Bush hijo al final de su período), lo que significa establecer una reingeniería institucional en la que los militares adoptan las maneras de los espías: sus acciones encubiertas, sus técnicas de interrogatorio, sus fines, más aún, los espías y sus grupos paramilitares tienen una actuación cada vez más relevante en las acciones militares estadounidenses. En un intento por hacer a los militares más eficientes –más letales- en la nueva guerra, se les sustrae de alguna forma del escrutinio público que caracteriza a una democracia.

 

‘Nam.

La intervención estadounidense en el sureste asiático posterior a la Segunda Guerra Mundial, comenzó a escalar en 1962 durante la administración Kennedy, como lo muestran los Pentagon Papers. Incluso y dado que percibía débil al gobierno de Ngo Dihn Diem en Vietnam del Sur para detener a los comunistas, planificó su derrocamiento, aun antes de que los militares survietnamitas terminaran asesinándolo en 1963.

Los Pentagon Papers incluyen más ampliamente la conducta censurable de las presidencias que van de Truman a la de Johnson, en su mayoría demócratas. Lo de conducta censurable es un eufemismo: estos presidentes aumentaron la escalada militar en Vietnam sin el permiso del Congreso, negándolo y ocultándolo a la opinión pública. La guerra en el sudeste asiático causo dos millones de muertes hasta principios de los 80, solo 55 mil de ellas estadounidenses.

Por la misma década de los 60 que se trata en los Pentagon Papers, la administración Kennedy se involucraría en la chapuza de Bahía de Cochinos, que luego continuó en la Operación Mangosta (un esfuerzo sostenido de desestabilización y sabotaje a la dictadura castrista), en un firme indicativo de que los demócratas no se imponen límites legales o ideológicos a la hora de combatir amenazas [comunistas].

 

Gitmo.

La prisión militar de Guantánamo es un hueco negro del derecho. De alguna forma reinterpreta el significado de la frase “América para los americanos” al traducirla como “La ley solo en suelo americano.”

Los limbos jurídicos no son originales del todo, es solo que son inaceptables en una democracia. Es muy cínico sostener el imperio de la ley y la total ausencia de derecho al mismo tiempo.

Aunque la cárcel de Guantánamo post 11 de septiembre es un engendro republicano (ya se usaba en los 90 para detener inmigrantes cubanos y haitianos), Obama; el presidente más idealista de los últimos veinte años, profesor de derecho constitucional además, se comprometió a cerrarla. Cuatro años después de su elección, su administración ha convivido con lo que Guantánamo representa (tal vez con un pañuelo en la nariz), lo que –considero- acorta la distancia entre demócratas y republicanos a solo pulgadas.

 

Imágenes: http://images1.wikia.nocookie.net/simpsons/images/3/36/Republican_Party.jpg, wikipedia y http://governmentinfo.wordpress.com/2011/06/10/pentagon-papers-to-become-declassified/, respectivamente.

 


[1] Al respecto es ilustrativo el desempeño de Bush hijo ante la crisis financiera de 2008. Compró acciones de bancos quebrados en una virtual estatización, desechando la doctrina republicana liberal. Ya antes, con la reducción de impuestos y con el gasto militar post 11 de septiembre había desequilibrado el presupuesto causando déficit –un anatema republicano-, diluyendo el superávit que Clinton le había legado.

Anuncios
Entrada anterior
Entrada siguiente
Deja un comentario

Luego de leer tu comentario, te daré mi opinión.

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Un tiempo de mala fe

Espacio dedicado al pensamiento de Nicola Chiaromonte (1905-1972)

El atajo más largo

Signo zodiacal: Leo. Ascendente: Escribo.

BOSTON BAKERY

Brunch: Sábados, Domingos y Feriados. Lee la carta más abajo.

Hippie Artsy Penpal

A site of mail art, stories & letters

miquel rosselló arrom

succede in arduum

A fork in the road

Music of the heart. Listen closely...

Zonalibre digital

Un espacio de Alexandra Cariani para enriquecer la vida cotidiana

Verdades que ofenden..

"Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga" Diderot. / "El que tiene la verdad en el corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión" Ruskin - (Bitácora-Biblioteca virtual y PERSONAL, recopilatória de aquellos artículos que despiertan mi interés).

yofumoenpipa

SOY DE LETRAS

propuestas in_consultas

arquitectura, docencia, ciudad y otros asuntos.

A %d blogueros les gusta esto: