Otras Ágoras.

La Ciudad Ideal, Fra Carnevale, entre 1480 y 1484.

La Ciudad Ideal, Fra Carnevale, entre 1480 y 1484.

“El fondo de un hombre es el uso que haga de su libertad”.

Cortázar

 

He escrito ya tres entradas[1] sobre plazas públicas que han servido de lugar para protestas ciudadanas en este tiempo de internet 2.0 en el que las ágoras parecían solo virtuales.

Inicialmente me llamó la atención la coincidencia de la plaza como escenario para protestas a lo largo del planeta desde 2009 al mismo tiempo que presenciábamos el auge de las redes sociales en una versión de la internet en la que las personas comunes y corrientes son las que crean contenido. La primera plaza que comenté en este contexto (ya señalada con anterioridad por otros) fue la Azadi en Teherán durante las protestas por el fraude en las elecciones iraníes de 2009. Aquí facebook, twitter –razón por la que lo uso- y youtube articularon la protesta por primera vez. Ante el bloqueo de las comunicaciones por el régimen iraní, estas redes eran los nuevos megáfonos y volantes para convocar ciudadanos. Pero también para politizarlos.

Si para Hannah Arendt las revoluciones (invención moderna) solo son tales en tanto que inauguran un espacio de libertad [política], para muchos de estos manifestantes el llamado de las redes sociales es revolucionario, lo que conduce a otra consideración que creo haber mencionado ya. Es conocido el tan criticado[2] –y mal entendido- postulado que define a la posmodernidad como un tiempo en el que solo resta que termine la adopción de la democracia liberal y la economía de mercado en el mundo porque ya se alcanzó el fin de la historia. Sin ideologías, sin conflictos, sin dialéctica y por ende también sin política, la gerencia pública puede encargarse a unos tecnócratas,  sin politizados ciudadanos de a pie.

Las manifestaciones que presenciamos hoy en esas plazas que trato infructuosamente de enumerar son a la vez una refutación y una confirmación del fin de la historia posmoderno[3]. Lo refutan porque podríamos pensar con algo de acierto que el conflicto social no ha terminado, que el enfrentamiento dialéctico ha salido del letargo para incendiar países aquí y allá. Aparte, la politización que exhiben algunos manifestantes les torna más modernos que posmodernos, aunque como vemos en las calles de Brasil hoy, el rechazo a los partidos políticos y de ahí a las ideologías que al menos retóricamente encarnan, es una señal del ocaso de estas cónsono con el fin de la historia. Algunas de estas manifestaciones están pidiendo una vuelta al estado de bienestar que la crisis económica ha destruido y una representación política que creen secuestrada por élites enajenadas de las necesidades reales de la sociedad[4]. De alguna forma eso puede resumirse en el espacio de libertad que producen las revoluciones. Hasta aquí son modernas.

Por otra parte si reducimos la posmodernidad a la ya aludida boutade sobre que la historia terminó con la Revolución francesa y solo falta la adopción del código napoleónico por el resto del mundo (vale decir de la receta ya mencionada: democracia liberal más economía de mercado) entonces estas manifestaciones convocadas desde plazas virtuales son una confirmación de ese fin de la historia. Las principales de estas manifestaciones se insertan en lo que sería una cuarta ola democratizadora[5] al clamar por gobiernos producto de elecciones libres, separación de poderes y respeto de los derechos humanos, más una economía que permita bienestar. Así, estos conflictos no serían producto de la lucha dialéctica sino la inclusión de las últimas áreas remanentes pre modernas[6] en el cauce occidental.

Hay otras consideraciones importantes sobre comunicación política, democracia, economía y teoría política derivadas de la conexión entre ágoras reales y virtuales que muestran las manifestaciones de estos días[7], sin embargo y pese a que captaron mi atención al principio, luego me interesó el hecho urbano ya que las plazas elegidas eran lugares emblemáticos de sus ciudades. Más que gritar consignas y enarbolar carteles me habría sorprendido admirando fachadas y calles. A la distancia asumo como un privilegio poder protestar en plazas como las que señalaré.


[1] Pueden leerse en estos vínculos: https://esclvsa.wordpress.com/2012/04/15/agora/, https://esclvsa.wordpress.com/2012/05/25/agora-ii/ y https://esclvsa.wordpress.com/2013/05/13/mas-agoras/ respectivamente.

[2] La crítica más encarnizada proviene como era de esperarse de la izquierda a la que solo le queda rumiar su amargura –o en tiempos recientes adular a cambio de petrodólares a satrapías caribeñas- luego de la caída del Muro de Berlín. Por ello mismo no es una crítica intelectualmente honesta porque el marxismo propone su propio fin de la historia con la dictadura del proletariado, estadio en el cual no existe ninguna institución política, ni económica, en el que no hay conflictos y en el que ya ha terminado la lucha dialéctica entre oprimidos y opresores, y por ende la historia.

[3] Aunque esta idea se asocia casi exclusivamente con el libro de Francis Fukuyama “El fin de la historia y el último hombre”, lo cierto es que este autor es un difusor del pensamiento del mencionado filósofo ruso-francés Alexandre Kojéve.

[4] En esto último fallan clamorosamente porque la representación política luego de estas protestas va a parar a partidos pre existentes mejor organizados y diestros en la toma del poder. Lo ilustra la victoria en las elecciones de los Hermanos Musulmanes egipcios, y del Partido Popular español luego de las manifestaciones de los así llamados indignados.

[6] Al respecto es ilustrativo el llamado de la actual oposición egipcia a “devolver a cero” la revolución iniciada hace dos años en la plaza Tahrir para corregir el rumbo fundamentalista (pre moderno, ahistórico) que le achacan a Morsi y sus Hermanos Musulmanes.

[7] Al respecto sugiero la lectura de: http://prodavinci.com/blogs/las-rebeldes-plazas-de-las-naciones-islamicas-por-fernando-mires/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+Prodavinci+%28Prodavinci%29,    http://prodavinci.com/2013/06/04/actualidad/que-esta-pasando-en-turquia/,           http://www.nytimes.com/2013/06/08/world/europe/in-istanbuls-taksim-square-an-achilles-heel.html?pagewanted=2&tntemail0=y&_r=0&emc=tnt,

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