ןדע

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Imagen: i-decoracion.com/

 “Take me now to the paradise city, where the grass is green and the girls are pretty.”

Guns n’ Roses

Erróneamente siempre había interpretado el paraíso cristiano como una sabana virgen. Supongo que tal creencia se debía a mi pobre –por decir lo menos– formación religiosa (un puñado de oraciones memorizadas y la infrecuente lectura de la biblia más como fuente de buena literatura que como palabra de dios). No había reparado lo suficiente en el significado de la frase: ‘jardín del Edén’. Ningún jardín es natural, todos son construcciones, manipulaciones del espacio.

Lo entendí al tropezarme con una vieja edición de National Geographic en español[1]. Allí se hace referencia a la historiadora de la arquitectura Elizabeth Moynihan para quien la antigua palabra persa pairidaeze, que significa jardín amurallado, es el origen etimológico de la palabra paraíso.

En el Génesis tenemos la impresión de estar ante una pradera idílica, en un bosque primigenio ajeno a todo orden excepto por la presencia de dios. Sin embargo es forzoso concluir que Adán y Eva no fueron expulsados de un jardín etimológicamente edénico[2], sino de un espacio arquitectónico: ese sucedáneo de la naturaleza que es todo jardín.

Entender el paraíso como un urbanismo (el primero de todos si se es creyente) se me antoja además con más sentido: se castiga la desobediencia del hombre –o su deseo de conocimiento– con su expulsión perpetua[3] del espacio racionalizado, hecho a su medida. El trabajo con el que dios adereza la condena sería en buena medida el del arquitecto, ya que el espacio con significado ya no será la morada del hombre hasta que pueda construirlo por sí mismo.

Sin embargo y dado que el hombre ha comido del árbol del conocimiento, ahora estaría en inmejorable condición para esta parte de su castigo. Pocas cosas son tan intelectuales como la planificación y ejecución de un jardín[4].

He detestado por años el trabajo aparejado al jardín de la casa donde vivo –también amurallado y con su propio árbol del bien y el mal–. Ahora al tropezarme ineludiblemente con él sonrío ante mi vaga reminiscencia de rebeldía adánica.[5]

 


[1] La de marzo de 2013, en el artículo Jardines nocturnos que puede ser leído en este enlace: http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/ng_magazine/reportajes/8055/jardines_nocturnos.html. Posee algunas de las mejores fotos que he visto en décadas en la revista.

[2] En las notas de mi biblia leo que Edén es una palabra hebrea que significa delicia (El Bosco lo tradujo muy bien entonces en su pintura). Algunos la asocian con un término asirio que se traduce como llanura o estepa.

[3] Aquí se me plantea una duda que no supe resolver por mis propios medios. Aunque en Lucas 23.43 se lee cómo Jesús le dice a uno de los supliciados junto a él: –Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.”, este paraíso luego de la caída original del hombre podría entenderse más bien como el cielo, porque hasta donde sé el cristianismo no contempla la vuelta al jardín. El que teme a dios puede aspirar al cielo o a la ciudad –una construcción en la que el jardín es accesorio al menos en el ámbito humano-  de dios, pero ya no al primigenio jardín amurallado. Sin embargo cualquier consideración al respecto proveniente de mí –recuérdese mi deficiente formación religiosa– debe ser mejor elaborada. Contrariamente el islam sí hace constante alusión al paraíso entendido expresamente como jardín como premio eterno del verdadero creyente, así en la azora 3, verso 13 de mi Corán leo: “Di: ‘¿Os he de informar de lo que es mejor?’ Quienes sean piadosos, tendrán, junto a su señor, jardines en que, por debajo, correrán los ríos; en ellos estarán eternamente, teniendo esposas puras y la satisfacción de Dios.”

[4] También podría decirse que pocas construcciones simbolizan tanto el poder como un jardín. Piénsese por ejemplo en las hermosas y sutiles recreaciones de un imperio que son los jardines persas, árabes –en buena medida derivados de los anteriores– romanos, victorianos, o en Versalles: ese espejo arquitectónico del poder que se asume infinito.

[5] En este enlace: http://www.dailymotion.com/video/x1ik5u1_the-bible-s-buried-secrets-ep-3-the-real-garden-of-eden_tech, la profesora @ProfFrancesca presenta una muy original interpretación del paraíso como jardín.

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