Revoluciones equívocas: una introducción

2688843027a77129a6b2edb85419b6b0You say you want a revolution
Well, you know
We all want to change the world

The Beatles

Al repasar las últimas entradas del blog me doy cuenta de que he escrito en tono poco serio. Supongo que al vivir en un país miserable del que no puedo huir asumo la burla como la única forma de cordura. Sin embargo no sé hacer reír –ni reír yo mismo–, al menos no de manera consciente. Por ello vuelvo un poco a mi sempiterna seriedad.

Alguien me explicó en la universidad luego de leer Sobre la revolución de Arendt que el común denominador de las revoluciones políticas es la violencia. Me tomó tiempo leer el libro y percibir el error de ese glosador. Ese rasgo no es la violencia, es la creación de la libertad[1].

La violencia es accesoria: si el derramamiento de sangre desemboca en la tiranía no es correcto hablar de revolución si seguimos a Arendt. En ese sentido son más autenticas las revoluciones americana y francesa (pese al interregno napoleónico y a la restauración) con sus democracias aún en pie, que las revoluciones rusa y cubana con sus breves episodios de libertad seguidos por décadas de dictadura.

Este es un equívoco sobre el concepto de revolución. Hay otros, entre los cuales me interesa –luego de 15 años de cacofonía ideológica chatarra en Venezuela– el de la revolución proletaria.

Fotograma de la película Good bye Lenin.

Fotograma de la película Good bye Lenin.

Como se sabe Marx creyó haber descubierto que la historia tiene lógica. En esta los modos de producción se suceden unos a otros cuando la lucha de clases inherente a toda sociedad se resuelve con el vademécum de una revolución. Así, la nobleza fue desalojada del poder por la burguesía y esta debería ser destronada a su vez por el proletariado en la que sería la última revolución que conocería la humanidad[2].

Cada una de las revoluciones que jalonan la historia –nos advierte la así llamada teoría marxista– es liderada por la clase oprimida del respectivo período solo cuando alcanza el punto crítico de conciencia de clase. Por ello las ya mencionadas revoluciones rusa y cubana debían ser indefectiblemente obreras, aunque no lo fueron. Esta incongruencia con la teoría (incluso pese al parche leninista) sería la comprobación de que la historia no tiene lógica.[3]

A pesar de ello aún hoy el materialismo dialéctico es considerado un método científico y no la superchería que realmente es. A veces dudo de la pertinencia de desvirtuar la sandez marxista, esa tara intelectual que ha causado tantos muertos –¿cómo se puede ser tan estúpido para creer algo semejante  a la luz de la historia misma, sobre todo si como es regla son los intelectuales los que se dejaron y se dejan seducir aún por tal error? –, es como tener que explicarle a un niño pendejo que no hay monstruos bajo su cama que esperan a que apague la luz para ir por él.

Bastarían unas imágenes para tal fin de demolición, pero como soy fanático de leerme, escribiré cinco largas e indigestas entradas en el blog sobre el absurdo credo marxista de que hay un fatal sentido en la historia como mi aporte personal a la celebración de los fastos chavistas de este mes. Provecho.

 

Imágenes: http://www.pinterest.com/pin/29062360068185582/ y http://historiaaportodas.blogspot.com/2012/05/de-los-mundiales-de-futbol-de-1990-y.html respectivamente.


[1] El libro en cuestión puede resumirse con su siguiente cita: “(…), la idea central de la revolución, la cual no es otra cosa que la fundación de la libertad, es decir, la fundación de un cuerpo político que garantice la existencia de un espacio donde puede manifestarse la libertad.” En él Arendt establece como la primera revolución moderna a la revolución americana, pero obvia a mi parecer las revoluciones inglesas del siglo XVII que al desvincular el ejercicio del poder real de su justificación religiosa inaugura la modernidad política.

[2] Pese a la crítica de la izquierda a las ideas de Fukuyama, lo cierto es que al menos un siglo antes el marxismo ya proponía un fin de la historia análogo al de aquel.

[3] De nuevo escribo desde la ignorancia y no desde la docta academia. Hay mejores lecturas sobre lo que escribo en la Historia de la Teoría Política de Sabine, los capítulos vinculados al tema de la compilación Historia de la Filosofía Política de Strauss y Cropsey, La miseria del historicismo de Popper (estas entradas son una pálida imitación de ese libro)  y obviamente en el libro de Arendt Sobre la Revolución. Incluso y aunque desdice mi punto de vista se sugiere El Estado y la Revolución de Lenin.

Anuncios
Entrada anterior
Deja un comentario

Luego de leer tu comentario, te daré mi opinión.

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Gisela Kozak Rovero

Escritora - Blog Personal

Ecos de pentagrama

Una caja de música guarda muchos pensamientos aleatorios

Foreign Policy

the Global Magazine of News and Ideas

Jacintario

Página web de la escritora Jacinta Escudos

PolítiKa UCAB

Escribiendo política de una manera distinta

Robert Minto

essaying to be

Un tiempo de mala fe

Espacio dedicado al pensamiento de Nicola Chiaromonte (1905-1972)

El atajo más largo

Signo zodiacal: Leo. Ascendente: Escribo.

BOSTON BAKERY

Brunch: Sábados, Domingos y Feriados. Lee la carta más abajo.

Hippie Artsy Penpal

A site of mail art, stories & letters

miquel rosselló arrom

succede in arduum

A fork in the road

Music of the heart. Listen closely...

Zonalibre digital

Un espacio de Alexandra Cariani para enriquecer la vida cotidiana

A %d blogueros les gusta esto: