Revoluciones equívocas: la Revolución de Octubre

Afiche de la película El Acorazado Potemkin.

Afiche de la película El Acorazado Potemkin.

“No se puede eliminar siquiera un supuesto básico, una parte sustancial de esta filosofía que es el marxismo (es como si fuera un sólido bloque de acero) sin abandonar la verdad objetiva, sin caer en brazos de la falsedad burguesa-reaccionaria.”

Lenin

       ¿Qué tenía de industrializada la Rusia de 1917? ¿No describen un país feudal Dostoievski y Tolstói aún bien andado el siglo XIX? De acuerdo al marxismo (Marx consideraba imposible la implantación del socialismo en Rusia, leer su carta a Vera Sasulich sirve para constatarlo), si había en el planeta un lugar inadecuado para una revolución obrera en 1917, ese era la Rusia zarista[1]. Veamos.

En 1905 el intento revolucionario del sucedáneo de burguesía rusa fracasa por lo que se rompe el orden lógico que el marxismo le atribuye a la historia: primero los burgueses desalojan a los nobles del poder y luego el turno de hacer lo mismo con aquellos es de los proletarios.

Por eso se llega a 1917 sin la revolución burguesa que instaura el liberalismo político y económico (que pueden no ir de la mano como lo muestra la China de hoy) contra el que deben alzarse los obreros. Hay entonces –reitero– un agujero insalvable en el orden lógico que debe seguir la historia.

En ese año 1917 el desalojo de los zares del poder lo ejecutan en febrero una coalición de la incipiente burguesía, de la más incipiente aún clase obrera y de la inmensa masa de trabajadores del campo (esos siervos de la gleba en pleno siglo XX que en nada se parecen a la vigorosa clase obrera de Inglaterra o Alemania que Marx y Engels tienen en mente cuando formulan su ideología) liderados por partidos políticos entre los cuales los bolcheviques son mayoría solo de nombre. Estos últimos son dirigidos por Lenin que ha sido infiltrado por Alemania como quinta columna –vaya ironía– para socavar a Rusia en la guerra, no como consecuencia de la evolución histórica. De nuevo vemos aquí como se refuta la pretendida lógica de la historia.

Posteriormente en octubre de ese año y luego de ocho meses de caos en buena parte instigado por ellos mismos –es célebre la frase de Lenin: ‘sostendremos a Kerenski como la soga al ahorcado’– asistimos virtualmente a un golpe de estado de los bolcheviques (un partido político no una clase social) contra los débiles socialistas que habían tomado el testigo a su vez del aún más menguado partido burgués. Esta es la Revolución de Octubre[2] que más de una década después Stalin terminará de convertir en el régimen totalitario que se desmoronó en 1991.

Por  esa ausencia de las condiciones que Marx y Engels  creían indispensables en su modelo, fue necesario el aggiornamento leninista del marxismo lo cual desvirtuaba irremediablemente la teoría. En suma –y si lo entendí bien– Lenin sustituye el protagonismo de la clase obrera por el del partido que se erige en su vanguardia. Un partido pequeño, férreamente disciplinado, de intelectuales que es el que precipita y conduce la revolución ante la ausencia de una clase obrera. De otra forma hubiese sido imposible legitimar ideológicamente a los bolcheviques o a la revolución misma. Lo que derriban los bolcheviques ¿Es una aristocracia? ¿Una burguesía? ¿Puede seguir siendo viable la lógica marxista de la historia después de tantas enmiendas?

Una de ellas es la del “imperialismo como fase superior del capitalismo[3]. Esta es la respuesta leninista (que sigue muy de cerca a Hobson) ante el hecho de que los obreros de Europa Occidental no tuviesen ninguna conciencia de clase y participaran sin problemas en las diferentes empresas coloniales de sus respectivos países: en vez de unirse en una clase  –¡Proletarios del mundo uníos! Clamaba el Manifiesto Comunista– que desalojara del poder a la odiada burguesía, los obreros ingleses o franceses se adocenaban por el nivel de vida que les permitía la fracción de la plusvalía (si he de hablar como marxista) que el avaro patrón capitalista les cedía en forma de salarios y otros beneficios garantizados además por la seguridad social que desde finales del siglo XIX había puesto en cintura al liberalismo, y no derrocaban a sus democracias burguesas. Para ayudar a la “inevitabilidad histórica de la revolución” ya no se contaría en el fututo con las leyes de la dialéctica sino con la eficacia de la intervención militar soviética.

Afiche de la película Octubre de Eisenstein.

Afiche de la película Octubre de Eisenstein.

Obviamente estoy escribiendo desde mi sesgo de anti comunista furibundo, por ello me creo en el deber de ofrecer alguna comprobación adicional de mi argumento. Esa comprobación está en los planes quinquenales de Stalin.

Como se sabe, parte del dogma marxista es que la industrialización crea la conciencia de clase revolucionaria en los trabajadores, si la Revolución Rusa es una revolución obrera, la primera en la historia de la humanidad, la que confirma además la lógica de la historia a cuyo fin en forma de paraíso comunista nos guiarán los pontífices marxistas ¿Cómo es que el país se industrializa en realidad a partir de 1929 con los planes quinquenales de Stalin? Una industrialización que solo sirvió para satisfacer necesidades militares –no exactamente de mercado– ya que aunque podían producir misiles nucleares, los soviéticos nunca fabricaron entre otras cosas un carro decente: los Lada están ahí para atestiguarlo.

Si es a partir de 1929 que Rusia hace lo que buena parte de occidente había estado haciendo desde finales del siglo XVIII ¿Cómo es que hay obreros lo suficientemente numerosos y organizados como para provocar la revolución en 1917? Aquí presenciamos primero la revolución y luego la industrialización.

Hay otras incongruencias fatales en lo que sería una impostura histórica que aún algunos enajenados consideran válida. La principal de ellas es que la revolución rusa sobre todo a partir de la fase estalinista ya insalvablemente inmersa en el totalitarismo, siempre mantuvo o incluso acrecentó el imperio de los zares.

Aun luego de su implosión asistimos hoy con Putin a una restauración sin solución de continuidad de buena parte de ese imperio como lo muestra Ucrania, Georgia, Chechenia y en general la zona de influencia rusa estos días. ¿Es el imperialismo la fase superior del capitalismo o la fase superior del comunismo caído en 1991?

 

Imágenes: http://www.c1n3.org/e/eisenstein01s/Images/1.html  y  http://en.wikipedia.org/wiki/File:Octyabr_poster.jpg respectivamente.


[1]  Una de las razones de la derrota de Rusia en la Primera Guerra Mundial (y antes en la guerra contra Japón) fue su incapacidad industrial, ya que su industrialización había empezado tímidamente en el siglo XIX con al menos un siglo de atraso con respecto a occidente.

[2] Huelga el comentario sobre la intencional similitud que buscaron los adecos en Venezuela (Acción Democrática y en general todos los partidos anteriores creados por Rómulo Betancourt copian la estructura leninista de partido como no podía ser de otra forma luego del éxito bolchevique) al darle este mismo nombre al golpe de estado de octubre de 1945 contra Isaías Medina Angarita.

[3] Infelizmente Chávez (que debió tropezarse con la frase en algún manual cubano fotocopiado –tal vez titulado ‘Marxismo-leninismo ilustrado para dummies’–  ya que él mismo confesó ser un marxista que no había leído El Capital) cambió esta definición por la de “el escualidismo es la fase superior del puntofijismo” usado para insultar a la oposición.

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