Revoluciones equívocas: la Segunda Revolución China

2282201C-156F-49AE-9A8E-BFC7D2582C4E_w640_s“El socialismo no significa compartir la pobreza.”

Deng Xiaoping

De nuevo debo empezar con preguntas obvias: ¿Cuál es el porcentaje del PIB chino correspondiente a producción industrial en 1949? Si Rusia estaba lejos de ser un país industrializado en 1917 ¿Cuán lejos aún de serlo estaba China cuando Mao se hace con el poder?

La Guerra Civil China que va de 1927 a 1950 las ganan los comunistas, ergo los campesinos que lidera Mao, no obreros industriales. En buena medida el maoísmo es otra adaptación del marxismo que cual colcha de retazos se topaba con una realidad que lo desmentía como teoría social válida: a Marx le enmienda la plana Lenin, a este Mao le agrega lo suyo y de todos se termina burlando definitivamente la caída del Muro de Berlín, o casi, ya que el fetiche comunista es como la mala hierba que brota ávida en los terrenos incultos periódicamente.

Ya Lenin había previsto la importancia de los campesinos en países que escapaban al modelo marxista de maduras economías industrializadas como requisito para la revolución proletaria, así, se los atrajo al principio de la dictadura soviética para poco después casi exterminarlos con la colectivización forzada, el hambre y las masacres de kuláks.

La contienda china se inicia con el intento nacionalista de someter a los señores de la guerra y unificar el país. Esto es feudalismo puro en pleno siglo XX, de nuevo la historia parece un esperpento contrahecho ya que si somos honestos China saltó del feudalismo a la modernidad (gracias a Deng, no a Mao) sin renacimiento, ni ilustración: de campesinos a nomenclatura corrupta (ver Chinaleaks) sin el concurso de una burguesía capitalista.

En el caso chino  –insisto– es más evidente la inoperancia del patrón marxista. Mao entra en escena liderando una revuelta campesina no unos combativos obreros metalúrgicos. Sin embargo la contradicción que menciono queda en evidencia con el Gran Salto Adelante, el equivalente chino de los planes quinquenales de Stalin, con el que entre los 50 y 60 Mao intentó industrializar el país.

Si la primara tarea era convertir a un país semi feudal en uno moderno, vemos otra vez entonces el hueco en la historia que no calza con la teoría marxista por más que se le hagan remiendos (¿cómo se puede llamar intelectual a Sartre quien terminó sus días como maoísta recalcitrante?), del siguiente orden en los modos de producción: esclavista, feudal, capitalista y comunista. Por cierto, una buena parte del esfuerzo fracasado con terribles consecuencias del Gran Salto Adelante radicó en crear comunas como unidades económicas independientes. Quién lo diría: el chavismo es un insano pastiche de marxismo-leninismo, maoísmo, santería cubana y sempiterna corrupción que nos tiene buscando harina y aceite como miserables.

Una de esas terribles consecuencias del fracaso del Gran Salto Adelante que aludía, fue la Gran Hambruna China. Si el marxismo en cualquiera de sus versiones (leninista, maoísta) supone una evolución económica que deja atrás las ineficiencias, la inequidad del capitalismo ¿Cómo es que una de sus políticas causa la muerte de 30 millones de personas por hambre –otro tanto sucedió antes con la colectivización forzada de la URSS–?

Cartel durante la Revolución Cultural.

Cartel durante la Revolución Cultural.

Otra consecuencia del fallido Salto fue la así llamada Revolución Cultural Proletaria o más comúnmente Revolución Cultural. Retomando la idea de Arendt que vertebra estos ensayos, las revoluciones merecen tal nombre solo en tanto crean un espacio de libertad política. La revolución cultural con sus miles de muertos y de vidas destruidas fue motivada por el intento de Mao de recobrar el poder luego del terrorífico saldo de su Gran Salto. Cientos de miles de muertos para que un hombre y su camarilla retuvieran el poder. Esto indudablemente es histórico, pero de ninguna forma revolucionario.

Al final quien introduce a China en la modernidad económica es la reforma capitalista de Deng –un ejemplo de lo que ya señalé en alguna entrada anterior de esta serie de que el liberalismo económico no tiene forzosamente que ir aparejado con el liberalismo político–, quien a su vez estaba muy débil para evitar el aplastamiento con sus miles de muertes del genuino intento revolucionario burgués (al que debía seguir, ahora sí la revolución proletaria) en Tiananmen. De nuevo la historia sin orden, sin lógica.

 

Imágenes: http://www.martinoticias.com/content/verdugos-revolucion-cultural-china-perdon-confesiones-/26302.html y http://odiodeclase.blogspot.com/2012/10/la-gran-revolucion-cultural-proletaria.html respectivamente.

Anuncios
Entrada anterior
Deja un comentario

Luego de leer tu comentario, te daré mi opinión.

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Gisela Kozak Rovero

Escritora - Blog Personal

Ecos de pentagrama

Una caja de música guarda muchos pensamientos aleatorios

Foreign Policy

the Global Magazine of News and Ideas

Jacintario

Página web de la escritora Jacinta Escudos

PolítiKa UCAB

Escribiendo política de una manera distinta

Essaying to Be

by Robert Minto

Un tiempo de mala fe

Espacio dedicado al pensamiento de Nicola Chiaromonte (1905-1972)

El atajo más largo

Signo zodiacal: Leo. Ascendente: Escribo.

BOSTON BAKERY

Brunch: Sábados, Domingos y Feriados. Lee la carta más abajo.

Hippie Artsy Penpal

A site of mail art, stories & letters

miquel rosselló arrom

succede in arduum

A fork in the road

Music of the heart. Listen closely...

Zonalibre digital

Un espacio de Alexandra Cariani para enriquecer la vida cotidiana

A %d blogueros les gusta esto: