Neolengua chavista: tarjeta de abastecimiento seguro

Cola para la sopa de unos desempleados durante la Gran Depresión, Chicago, circa 1931.

Cola para la sopa de unos desempleados durante la Gran Depresión, Chicago, circa 1931. Imagen: http://www.computerhistory.org

“Esto es lo que hay.” Los Amigos Invisibles

 

En medio de las peores protestas contra su régimen Maduro anunció para comprar comida en mercados públicos una tarjeta electrónica de racionamiento.

La bautizó como tarjeta de abastecimiento seguro, pero esa frase tan corta contiene dos terribles mentiras. Desde 2007 no hay forma de saber cuándo llegará a los anaqueles ningún producto, desde comida, repuestos o medicinas.

Un país podrá vivir del espejismo de malgastar una renta –la petrolera en este caso– por unos años, pero no por siempre. Venezuela lo intentó de nuevo, esta vez de la mano de un golpista ignorante y hoy paga las consecuencias.

Ese precio se paga en escasez, inflación, devaluación. Y su corolario de miseria.

Al régimen le urge gestionar el primero porque en medio de su demencia se ha convertido en un importante “comerciante” que vende de todo. O vendía.

¿Cómo explicarle a su base electoral que en sus propios mercados chavistas, los que inaugurarían una nueva era en el comercio que derrotaría al capitalismo, haya escasez? ¿Cómo justificar el ataque al sector privado de la economía si el estado es tan malo haciendo lo que ese privado hace tan bien? ¿Cómo desprestigiar a la Polar si se carga con los putrefactos containers de PDVAL?

Por su ineptitud y corrupción intrínseca el sector público de la economía chavista siempre ha racionado los bienes y servicios que trata de proveer al mercado.

Voces autorizadas han explicado que Cadivi, Sicad o como quieran llamar al reparto legal de dólares en el contexto del control de cambio, es en esencia un mecanismo de racionamiento. Esta característica es propia de todas y cada una de las empresas estatales.

El racionamiento va desde materiales de construcción hasta lácteos. Afecta desde el taxista que tiene parado su carro por falta de piezas hasta la señora que sobrevive haciendo tortas y no consigue harina o azúcar.

Una destrucción de la economía tal como la operada aquí (en la que hay confiscaciones, violación de contratos y leyes delirantes) le ha impuesto ese racionamiento a los privados obligándonos a todos a mal vivir en nuestra versión del período especial.

Hasta ahora no había sido necesaria la cartilla de racionamiento. De hecho sigue sin ser necesaria por inviable. No importa las cantidades que fije el régimen para el consumo: sabe perfectamente que no pueden asegurar ningún aprovisionamiento mínimo, de ningún producto. Tal vez algún enchufado se embolsillará unos dólares con las fulanas tarjetas.

El racionamiento es una realidad que obliga a hacer colas –con su respectivo número marcado en el brazo como animales– para comprar unos pocos kilos de pollo, unos cuantos litros de aceite o la pastilla para la tensión. Eso cuando hay suerte.

No importa cómo se le llame o lo sofisticada que sea la tarjeta de racionamiento –la anunciada tiene chip y todo–, esa indignidad seguirá.

 

 

Anuncios
Deja un comentario

Luego de leer tu comentario, te daré mi opinión.

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Gisela Kozak Rovero

Escritora - Blog Personal

Ecos de pentagrama

Una caja de música guarda muchos pensamientos aleatorios

Foreign Policy

the Global Magazine of News and Ideas

Jacintario

Página web de la escritora Jacinta Escudos

PolítiKa UCAB

Escribiendo política de una manera distinta

Essaying to Be

by Robert Minto

Un tiempo de mala fe

Espacio dedicado al pensamiento de Nicola Chiaromonte (1905-1972)

El atajo más largo

Signo zodiacal: Leo. Ascendente: Escribo.

BOSTON BAKERY

Brunch: Sábados, Domingos y Feriados. Lee la carta más abajo.

Hippie Artsy Penpal

A site of mail art, stories & letters

miquel rosselló arrom

succede in arduum

A fork in the road

Music of the heart. Listen closely...

Zonalibre digital

Un espacio de Alexandra Cariani para enriquecer la vida cotidiana

A %d blogueros les gusta esto: