Banderas

After we planted the flag, we came down off the mountain and went swimming. It was the funniest thing.

Flags of our Fathers

 

La idea para esta entrada se la robé a un colega, uno chavista –ex chavista más bien: fue uno de esos alucinados que siguió al flautista felón para luego despertar un día preguntándose cómo coño pudo creer en esto–. A veces las cervezas después del trabajo producen una idea. Solo a veces.

En gran medida las guerras se ganan solo simbólicamente. Y no hay nada más simbólico que una bandera. Representa a la patria, a la nación, a todas esas ideas cursis por las que los militares y otros dementes están dispuestos a derramar sangre.

Por esos las banderas no deben tocar el piso –se supone que sería como si el país cayese o se rindiese, lo que me lleva a pensar en el lugar común de que entonces la bandera venezolana está enterrada en el subsuelo–, y no deben ser capturadas por el enemigo. Nunca. No es casual que muchos juegos de guerra consistan precisamente en capturar una bandera. Así se enseña a los soldados a adorar trapos de colores.

Por eso, mucho antes de su rendición en el USS Missouri, Japón había perdido la guerra cuando los marines izaron su bandera en el monte Suribachi.

La anécdota es conocida. Al quinto día de combates en Iwo Jima (ahora era que faltaba lo bueno) los marines toman el punto más alto de la isla e izan una bandera estadounidense, unos japoneses salen de debajo de las piedras matan al fotógrafo de esa primera imagen, los marines los matan a su vez, luego le dan esa primera bandera como trofeo a un político empotrado en las tropas –que por supuesto no había peleado para ganársela– e izan una segunda bandera más grande. El fotógrafo Joe Rosenthal casi por casualidad toma la imagen de este último momento, una foto que ganará un Pulitzer y que se convertirá en la foto de guerra más famosa de la historia.

Hay otras fotos que también retratan el momento real en el que termina una guerra, como esa del soldado soviético que iza una bandera en el Reichstag al final de la Batalla de Berlín. Pero ninguna como la de Iwo Jima.

En Venezuela y a pesar de lo pobre de la épica chavista –repleta de cobardes que se rinden o que asesinan a civiles inermes–, también hay una simbólica bandera izada por soldados. Ocurrió el 13 de abril de 2002 mientras militares chavistas que no reconocieron la renuncia de Chávez y su pedido de escapar a Cuba retomaron Miraflores. Esa es una de las imágenes icónicas del chavismo. Con dinero público se pagó su reproducción ad nauseam.

Ese día, Leamsy Salazar (si de verdad este militar chavista está cantando para la DEA me gustaría oír cómo los gringos pronuncian su nombre marginal), al ondear la bandera en el techo de Miraflores nos indicaba que la oposición –o más bien Carmona y sus torpes muchachos– había perdido la partida de ese abril, porque; quién puede decir que tiene el poder en Venezuela sino domina Miraflores.

En los sucesos que menciono, los hombres que izaron esas banderas que delataban la derrota irreversible del enemigo se convirtieron a su vez en símbolos, héroes a emular. Nada más estadounidense que un marine veterano de la Guerra en el Pacífico, nadie más tovarich que un soldado del ejército rojo (aunque la verdad es que las purgas no distinguían mucho), y en principio nada más chavista que un militar que grita lealtad al comandante eterno –aunque en abril de 2002 aún no había llegado a los altares y era solo comandante a secas–.

Nadie se imagina a un leatherneck de la Segunda Guerra Mundial escribiendo haikus mientras bebe sake y despotrica contra los bombardeos atómicos. Un símbolo, un héroe no hace eso, salvo que sepa que su bando fue derrotado y se esté rindiendo.

Imagen: cienciaconciencia.org.ve

Imagen: cienciaconciencia.org.ve

Que el portaestandarte chavista de abril de 2002 –lo más cercano a una victoria militar que han tenido pero que empezó, no debemos olvidarlo, con una rendición– se acoja a la hospitalidad del Imperio y le cuente hoy a policías estadounidenses cómo el así llamado socialismo del siglo XXI sólo es otro cartel suramericano de narcotráfico es una bandera en el suelo. La bandera de unos derrotados.

Anuncios
Entrada anterior
Entrada siguiente
Deja un comentario

Luego de leer tu comentario, te daré mi opinión.

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

El atajo más largo

Signo zodiacal: Leo. Ascendente: Escribo.

BOSTON BAKERY

Brunch: Sábados, Domingos y Feriados. Lee la carta más abajo.

Hippie Artsy Penpal

A site of mail art, stories & letters

miquel rosselló arrom

succede in arduum

A fork in the road

Music of the heart. Listen closely...

Zonalibre digital

Un espacio de Alexandra Cariani para enriquecer la vida cotidiana

Verdades que ofenden..

"Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga" Diderot. / "El que tiene la verdad en el corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión" Ruskin - (Bitácora-Biblioteca virtual y PERSONAL, recopilatória de aquellos artículos que despiertan mi interés).

yofumoenpipa

SOY DE LETRAS

propuestas in_consultas

arquitectura, docencia, ciudad y otros asuntos.

medievalbooks

Erik Kwakkel blogging about medieval manuscripts

Entre lo cierto y lo verdadero

Haciendo más veraz el debate sobre arquitectura

A %d blogueros les gusta esto: