Soy leyenda

CbHf_W1WwAA3ZUo
Imagen: Getty Images.

You erased my famine, unpicked my anger…

Rumi

Me gustan las películas de Will Smith por lo mal actor que es[1]. Siempre es divertido, porque sus recursos como actor son tan limitados que, sin importar la película, siempre interpreta al Príncipe del Rap (The Fresh Prince of Bel Air), ese icono del final de mi niñez. En Independence Day (con la que se puso los pantalones largos) me pasé media película esperando que apareciera Jeffrey y le dijera ‘Amo William’.

Incluso cuando ha intentando actuar en serio, siento que tiene la gorra de lado: luego de Six degrees of separation confesó que terminó enamorándose de Stockard Channing, porque se le fue la mano con el método. No he visto Ali porque no se me ocurre alguien menos parecido a Cassius Clay, aunque en The Pursuit of happyness sí me recordó a mi papá cuando olvidaba peinarse –le hubiese dado realismo al personaje si hubiese sacado de la cartera uno de esos peines para afros que consistían en una barra negra que sostenía cuatro o cinco delgados tubos de metal que luego se ajustaba a otra pieza negra y se llevaban en la cartera, o enredados en la tumusa[2]–. En Seven Pounds tiene dificultades para hacernos creer que se muere.

Pero es en I am legend (ese refrito de la película con Charlton Heston The Omega Man, que es a su vez un refrito de The last man on earth), donde más me gusta la mala actuación de Will. Como se sabe, en esa película, después de que un virus ha convertido en zombis (demasiado artificiales por las CGI) a los seres que no ha matado, Will, como el Cnel. Robert Neville, parece ser el último hombre vivo, y al menos en Manhattan lo es.

Cualquiera pensaría que nadie se cansaría de tener a la Gran Manzana como patio de juegos para él solito, pero lo cierto es que la soledad, aunque se tenga por compañía al perro más noble e inteligente del mundo, puede quebrar incluso al ser humano más duro. No poder hablar con un semejante es tan devastador que se pierde la razón. Esto lo saben bien los torturadores de toda laya: si se aísla a alguien de todo contacto humano durante el tiempo suficiente, hablará más y mejor que si se le golpea. Tortura blanca lo llaman algunos esbirros[3].

Ahora, la demencia de su personaje la interpreta Will Smith con un par de gestos: pone los ojos aguados y saca el mentón, mientras habla con maniquíes. Nada más.

I-Am-Legend-movie-18

Imagen: starpulse.com/

Aunque es la soledad lo que lo vuelve loco, lo cierto es que el hambre –con su capacidad de enajenar–  también está presente, porque en el fondo el problema con los zombis es ese: al comer humanos, perros o caballos, hacen que la sociedad implote. Así, algo de la demencia del Cnel. Neville se debe al hambre y se pone de manifiesto cuando ordena latas de comida en su alacena, y más aún cuando en compañía de los únicos seres humanos que ha visto en años (el sueño de todo hombre luego del apocalipsis zombi: una adorable mamá, interpretada por Alice Braga, con su hijo, que además prepara el desayuno), arroja al suelo un plato con valiosa comida y se queja violentamente de que había guardado el jamón para una ocasión especial.

Escribí esta entrada porque me sorprendió advertir que ordeno con la misma meticulosidad que el Cnel. Neville, latas de comida en mi closet. Sí, como ya no cabe en ningún otro sitio, desde hace meses he tenido que guardar comida (paquetes de pasta, latas de carne o sardinas) junto a mi ropa. Hace no mucho tal cosa me hubiese resultado impensable, degradante, pero en mi casa almacenamos comida –sé que en otras también– como si la sociedad se hubiese derrumbado por una epidemia y solo quedase la opción de recolectar lo que se pueda para no morirnos de hambre.

El loco no advierte que ha sucumbido, que su mente es su peor enemiga. Hace rato que la demencia de conseguir algo de comida y bienes básicos en largas colas, de pagar lo que obliga el mercado negro o de racionar el jabón o el papel de baño nos resulta normal en Venezuela. Tal vez ya somos todos unos zombis o solo unos pendejos demasiado flojos para tener dignidad.

En mi caso no guardo jamón como un tesoro para un día especial luego del fin del mundo: yo guardo latas de atún. En este país, destruido por el maldito virus chavista, una sola lata de atún cuesta varios días de sueldo.

 

________________________

[1] Hay un cameo en Jersey girl en el que Will Smith, haciendo de sí mismo, le explica al personaje de Ben Affleck que no sabe actuar y que es famoso solo porque sabe hacer reír. Más aún, Tatyana M. Ali dudaba de Smith como actor porque constantemente olvidaba sus líneas.

[2] No estoy seguro de que me lean fuera de Venezuela, pero en ese caso debo indicar que tumusa es precisamente una pelambra, un afro.

[3] Ya que escribo sobre cine, la referencia ineludible aquí es la película El secreto de sus ojos de Campanella y la terrible (aunque justa) venganza que descubrimos al final.

Anuncios
Entrada anterior
Entrada siguiente
Deja un comentario

Luego de leer tu comentario, te daré mi opinión.

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Gisela Kozak Rovero

Escritora - Blog Personal

Ecos de pentagrama

Una caja de música guarda muchos pensamientos aleatorios

Foreign Policy

the Global Magazine of News and Ideas

Jacintario

Página web de la escritora Jacinta Escudos

PolítiKa UCAB

Escribiendo política de una manera distinta

Essaying to Be

by Robert Minto

Un tiempo de mala fe

Espacio dedicado al pensamiento de Nicola Chiaromonte (1905-1972)

El atajo más largo

Signo zodiacal: Leo. Ascendente: Escribo.

BOSTON BAKERY

Brunch: Sábados, Domingos y Feriados. Lee la carta más abajo.

Hippie Artsy Penpal

A site of mail art, stories & letters

miquel rosselló arrom

succede in arduum

A fork in the road

Music of the heart. Listen closely...

Zonalibre digital

Un espacio de Alexandra Cariani para enriquecer la vida cotidiana

A %d blogueros les gusta esto: