Edificios firmados

Architecture is the art of how to waste space.

Philip Johnson

 

Es un tópico que el Guggenheim Bilbao firmado por Gehry revitalizó esa ciudad. La sacó de su languidez post-industrial[1].

Sin embargo es discutible el valor arquitectónico de ese edificio. De hecho es otro lugar común que el Guggenheim Bilbao se asemeja –no hay otra forma de decirlo– a la cagada de un robot gigante: una masa de metal informe –deconstructivista dicen los críticos– que jamás será una ruina. Es un edificio ahistórico como ni siquiera el más desaforado estilo internacional soñó.

En la era de la arquitectura postmoderna los arquitectos estrella van dejando su firma –o su cagada– en las ciudades: el Gherkin en Londres, el Palacio de las Artes en Valencia, España y así. Aún más: franquician su firma, por lo que cualquier país nuevo rico puede tener también su propio mojón firmado por una vedette de la arquitectura.

Pese a que Venezuela hace mucho dejó de ser un país nuevo rico, aquí también tenemos edificios firmados, aunque no por un arquitecto.

Con los damnificados que dejaron las lluvias en 2010, luego de 11 largos años de régimen chavista, se descubrió que existía en el país un grave déficit de casas.

La solución obvia fue una estafa, vale decir, una “misión”, una de esas corruptas maneras de crear –como todas– una clientela que mantuviese al chavismo en el poder sin usar mucho la fuerza.

Pero como la marca ya estaba agotada hacía varios años –sirvió para ganar fraudulentamente el referéndum de 2004 y nada más–, la propaganda roja se fusiló a sí misma y pergeñó aquello de “[Gran] Misión Vivienda Venezuela”.

Antes o después –si no se les derrota– tendremos la “Mega Gran Misión” o la “Súper Mega Gran Misión”. El fracasó colosal descrito en el nombre de cada ‘misión’.

Gaudí usaba trencadís y Mies van der Rohe solo acero y vidrio para cubrir sus edificios respectivamente. El chavismo –no se le podía pedir más– hace lo propio con pintura roja y negra con la cual dibujan los ojos –a veces les salen bizcos– y la firma de Chávez en las paredes de esos edificios de viviendas sociales que construyen a un ritmo que jamás alcanzará la demanda.

Estos edificios están llenos de fallas porque fueron mal concebidos –¿qué país llena la principal avenida de su capital con edificios de viviendas sociales?–, y peor ejecutados, porque serían ocupados por pobres.

Más allá de deficiencias que algún trasnochado marxista podría considerar lujos burgueses, como por ejemplo el que no tengan estacionamientos –el chavista way of life condena a los pobres al transporte público o a motos chinas de baja cilindrada–, ni áreas verdes; hay fallas en la construcción de estos bloques que los convertirán en ruinas prematuras. Puede leerse al respecto en estos enlaces: http://www.el-nacional.com/caracas/Constataron-fallas-obras-Mision-Vivienda_0_62993817.html y http://www.eluniversal.com/caracas/140525/mision-vivienda-construye-en-zonas-de-riesgo-en-los-corales, respectivamente.

Al repetir la urbanización caótica y deficiente de los barrios marginales que las lluvias derrumban cada cierto tiempo, estos edificios sólo son una versión en propiedad horizontal de esos barrios, con la consecuente violencia criminal, como podemos leer en estos enlaces: http://www.el-nacional.com/sucesos/paz-habita-urbanismos-Mision-Vivienda_0_246575504.html y http://www.eluniversal.com/caracas/140504/delincuencia-gano-espacio-en-la-mision-vivienda, respectivamente.

Con estos edificios el chavismo no está urbanizando, no se incluye a los marginales (tal vez sobra la explicación de que estos son quienes están al margen de la ciudad, de sus servicios, de su comunidad política), sino que se marginaliza la ciudad toda. El siguiente artículo de @revistaclimax muestra una mejor perspectiva de lo que trato de decir: http://elestimulo.com/climax/gran-mision-viviendas-las-ciudades-del-gigante-muerto/.

Se está reproduciendo el gueto al considerarse que estos edificios fueron construidos por chavistas (una mentira corrupta) para uso exclusivo de otros chavistas –varios funcionan como centros de votación ad hoc donde adivinen quién siempre gana–, sin posibilidad de integración con el resto de la ciudad aun si fuesen mitigados los graves problemas de convivencia que generan como focos de violencia criminal.

Como se sabe una de las premisas del movimiento moderno en arquitectura es que la modificación del espacio debía tener como objetivo hacer mejor la vida de las personas. Sin embargo los edificios de viviendas de gran densidad probaron no ser la vía para esto. El régimen no tenía que buscar mucho para constatarlo: ahí está la urbanización 23 de Enero de Caracas como recordatorio.

Los bloques de viviendas de Le Corbusier fueron otra pesadilla soñada por la razón, no en balde a su Unité d’Habitation en Marsella se le apoda ‘La casa del loco’. Le Corbusier con este edificio es el precursor del estilo brutalista. Nosotros no podemos aspirar a tanto, lo más que podemos presumir es que nuestros arquitectos [rojos] son brutos.

Los arquitectos posmodernos suelen citar en sus edificios estilos anteriores, casi siempre como una burla, como un remedo. Los edificios chavistas ‘firmados’ también hacen una cita de períodos pasados: nos recuerdan con sus deficiencias y segregación a la mayoría de las urbanizaciones populares de la última etapa del período 1958-1998. Hacen la misma declaración explícita de las tardías políticas de vivienda adeco-copeyanas de que los pobres no merecen vivir en un lugar decente.

Es innegable que –y pese a ser una muestra más de corrupción[2]– el meta discurso en las firmas y ojos que cubren las paredes de esos edificios tiene sentido: ¿quién sino Chávez firmaría y supervisaría tales colmenas para seres humanos?

En Venezuela hay gente que tiene la firma de Chávez tatuada en la piel y vive en casas que tienen la misma firma en sus paredes. La satrapía usa el kitsch –que todos pagamos– para emular la distopía de Orwell.

Al inicio aludía al Guggenheim Bilbao como la cagada de un robot gigante. Bien, los edificios ‘firmados’ por Chávez tienen en común con ese museo que también son la cagada puesta por un gigante.

 

[1] Se suele obviar el peso que tuvo el metro en esa revitalización de la ciudad.

[2] El siguiente enlace contiene información relevante sobre la corrupción vinculada a estas obras públicas: http://www.derechos.org.ve/pw/wp-content/uploads/2do-GMVV.pdf

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El coronel Kilgore ataca en Chacao

Fotograma de la película Apocalypse Now.

Fotograma de la película Apocalypse Now.

War is Hell.

General Sherman

La célebre escena en Apocalypse Now en la que los estadounidenses atacan un pueblo vietnamita con la Cabalgata de las Walkirias tronando desde los helicópteros artillados resume la demencia militar.

El personaje que comanda a los happy boys de la ficción es el coronel Bill Kilgore –el mejor Robert Duvall–, un militar delirante que cree que puede ganar la guerra solo porque el napalm no deja ni los restos de los muertos luego de horas de bombardear una colina.

En la película el objetivo táctico de esa batalla que se pelea con Wagner de fondo –como una maldición su música es perniciosamente cercana al fascismo– es permitir que los estadounidenses surfeen en una playa excepcional por sus olas. La estúpida pero cruel demencia militar.

Durante los últimos asaltos chavistas a Chacao, en Caracas, la guardia nacional ha usado parlantes que reproducen a todo volumen a Chávez cantando ‘patria querida’, el himno cubano o música llanera –también la fastidiosa música de Alí Primera, una muy buena ironía esa de que los represores usen su música de protesta, sin pagar derechos de autor claro está–.

Ride of the Valkyries Flauta M-1¿Cuál será el objetivo de los milicos al atacar a civiles inermes mucho después de que los manifestantes han sido disueltos y capturados con la voz de Chávez como fondo? ¿Intimidar? ¿Desmoralizar? ¿A quién puede asustar la voz de Chávez, ese pesado cadáver que sus herederos no han querido enterrar?

En vida sus palabras ni siquiera intimidaban. Esa retórica suya vulgar e incoherente que expresaba muy bien las terribles limitaciones de quien nunca debió ser presidente, sirvió en realidad para inflamar a la oposición a su régimen.

Recordamos el vergonzoso espectáculo del 7 de abril de 2002 en el que remedando a un árbitro de fútbol botó en televisión a los gerentes de PDVSA con un pito. Menos de una semana después renunciaba para luego llorar a la espera de su destino.

Ex militares han indicado que lo que hace la guardia nacional chavista en Chacao es una táctica de guerra psicológica –también cortan la electricidad justo antes de los ataques–. No lo creo así. Eso sería darles demasiado crédito a los mismos gorilas que quebraron el país con el barril de petróleo a 100 dólares.

Esas agresiones de los militares cada vez más cercanos a una banda de malandros que adornan la represión con Chávez gritando desde una corneta –tan invasión de Panamá en 1989–, se parece más bien al salvajismo machista con el que en este maldito país un guapo borracho y armado nos impone su música marginal –o los ladridos de su perro– a todo volumen, toda la madrugada.

Otros guapos armados nos imponen la revolución y el socialismo con una violencia feroz que ahoga cualquier otra voz. Nos obligan a oír en medio del terrible aquelarre de la represión.

Al final como se sabe, los estadounidenses nunca supieron qué asustaba a los vietnamitas[1], ninguna de sus armas hizo mella nunca en su voluntad de pelear.

 

Imágenes: http://www.tocapartituras.com/2012/01/la-cabalgata-de-las-valkirias-de-wagner.html, http://www.tocapartituras.com/2012/01/la-cabalgata-de-las-valkirias-de-wagner.html y  http://www.psywarrior.com/DeathCardsAce.html respectivamente.


[1] satcongCardEn la película también vemos cómo luego de matar enemigos, Kilgore deja sobre sus cadáveres cartas de póker. Son las denominadas cartas de la muerte –death cards– que el verdadero ejército estadounidense usó en Vietnam como táctica de guerra psicológica derivada de la errónea creencia de que eso asustaba al vietcong, también para humillar por supuesto.

Pericles gocho

tumblr_lm9t5hI6Q71qev2zxEstos hombres al actuar como actuaron, estuvieron a la altura de su ciudad.”

Pericles. Discurso fúnebre

Leo en la prensa (en este enlace está el artículo: http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/140302/la-resistencia-gocha-se-pertrecha-hasta-con-catapultas) que los manifestantes en las barricadas de San Cristóbal, Táchira, se llaman entre sí “Pericles”.

Se sabe que ante la represión los manifestantes intentan no ser identificados y son particularmente paranoicos –un rasgo del gentilicio que el chavismo ha agregado a la cédula–, por lo que no suelen usar sus nombres. Pero por qué Pericles (podría ser más apropiado Aristión como nombre clave), qué haría Pericles en los Andes venezolanos por estos días. No pude averiguarlo.

No importa el punto de vista con el que se miren las protestas de estos días, es muy difícil no concluir que no se está construyendo una polis. Luego de 15 años de humillación, una buena parte de la oposición ha salido de nuevo a expresar su legítima ira usando un rango que va desde la violencia más cruda a la ingenuidad más idiota. La respuesta chavista ha sido la represión.

Nada de discursos –ni siquiera fúnebres–, nada de un líder –estamos hartos de ellos– que conduzca a la comunidad política a través de su peor crisis. Asistimos a algo muy parecido a una “guerra civil” dentro de cada bando y a su expresión en la violencia callejera de estos días.

Los protagonistas de las protestas son estudiantes universitarios. Algo sé de ellos y me consta su alergia virulenta a la historia, más aún a la del mundo clásico. Por eso me resulta más incomprensible aún esa referencia a la Atenas clásica. Tal vez todo sea un asunto tonto que se limita al atractivo por un nombre poco común, a lo mejor hay algún estudiante viejo –de esos que las universidades casi ‘jubilan’ luego de décadas en la carrera–, que recuerda a Pericles (Pugsley Addams)  el hijo pequeño de The Addams Family.

Algunos de los desplantes de esos muchachos me recuerdan hoy al niño motolita con franela a rayas que veía en blanco y negro hace muchos años ya.

La incertidumbre sobre si los ‘Pericles’ de San Cristóbal –y de Venezuela– emulan a un personaje de televisión o al prohombre griego le ponen más desazón a estos días.

 

Imagen: http://the-addams-family-60s.tumblr.com/post/66381775960/casting-the-addams-family-1964-1966-pugsley.

No plazas

Plaza Independencia de Kiev el 18 de Febrero de 2014.

Plaza Independencia de Kiev el 18 de Febrero de 2014.

Marc Augé acuñó el concepto ‘no-lugar’ para referirse a los lugares de transitoriedad que no tienen suficiente importancia para ser considerados como ‘lugares’.”

Wikipedia

Si se generaliza miopemente podríamos decir que Venezuela vive por estos días su versión de la primavera, su propia revolución de color (aún por definir el tono) o que se incorpora tardíamente a las revueltas indignadas.

Podría ser todo lo anterior o incluso algo mejor: una revolución. Una en el sentido que he repetido insistentemente –siguiendo a Hannah Arendt– que deja como saldo la construcción de un espacio de libertad política.

En un caso u otro la experiencia que vivimos se diferencia de sus similares que menciono, en que el escenario de la protesta no ha sido exactamente la plaza pública, el ágora citadina real.

Innegablemente y ante la censura de prensa en el país, el ágora virtual –especialmente twitter– ha servido para motorizar la protesta y al mismo tiempo para narrarla. En esto coincidimos con el resto de las convulsiones políticas recientes en el mundo. Pero la plaza como lugar de la ciudad pensado para la política ha estado ausente en buena medida.

Desde el inicio de las protestas, los escenarios si bien han sido lugares emblemáticos de las ciudades, no son plazas, no lo son en esencia. Veamos.

La Plaza Venezuela, el epicentro de la convocatoria que descolocó al régimen el 12 de febrero, es más una redoma, que una plaza. Ese obelisco que observamos abarrotado de gente en las imágenes de ese día es casi una isla en medio de un distribuidor de tránsito caótico por lo que es difícil alcanzarlo a pie, la razón de ser de toda plaza.

La Plaza Brión de Chacaito donde Leopoldo López se entregó iniciando quizá un camino que lo siente en Miraflores, es en realidad el tramo más ancho y mejor conectado del boulevard de Sabana Grande.

Indudablemente no entran en esta lista Plaza Altamira, Plaza Miranda en Los Dos Caminos, la Sadel o la Plaza Las Tres Gracias en Los Chaguaramos que también han sido lugares de protestas en Caracas, sobre todo la primera. Pero sitios como el boulevard del Cafetal, Parque Cristal, Parque del Este, las inmediaciones del metro en Caricuao o las avenidas Francisco Fajardo y Francisco de Miranda, obviamente no son plazas en ningún sentido.

Plaza de la República, Maracaibo.

Plaza de la República, Maracaibo.

En el resto del país –salvo excepciones– sucede otro tanto. En Valencia por ejemplo se protesta mayoritariamente en la Redoma de Guaparo (de nuevo una rotonda para distribuir tráfico) obviándose la cercana Plaza Montes de Oca, o en frente del Shopping Center, sin considerar la Plaza Fabián de Jesús Díaz (creo que solo yo –extranjero al fin– llamo así a la plaza de Prebo) a pocos metros. También son ignoradas las Plazas Bolívar, Candelaria o Sucre como lugares de protesta que sobre todo en el caso de esta última tendrían una carga política y cívica mucho mayor que la de protestar en las inmediaciones del ‘Shopping’.

En Maracay sucede otro tanto, se protesta mayoritariamente el final de la avenida Las Delicias en una intersección de tráfico, pero no en la cercana Plaza Cristóbal Mendoza (de nuevo yo extranjero llamo así a lo que todo el mundo conoce como la ‘placita’ de La Soledad) o en frente del Hyper Jumbo Mall al final de la avenida Fuerza Aérea.

En el caso de esta ciudad su plaza emblemática, la Bolívar está desde hace unos meses en manos de contratistas (esos que tan buenos negocios hacen con la administración roja local y regional), aunque igual cuando estaba despejada no era el ágora de la polis.

El Obelisco de los Italianos en San Cristóbal, la redoma de Los Pájaros en Barcelona o la de Guanta,  o la Redoma de Banco Obrero en Punto Fijo tampoco son plazas aunque congreguen a los manifestantes.

Se me objetarán razones de tamaño, de visibilidad, o de seguridad. Con respecto al tamaño, varias pueden albergar multitudes tan bien como lo hace un distribuidor de tráfico y en cuanto a las más pequeñas, en varios momentos del día las manifestaciones son exiguas por lo que las plazas cumplirían su cometido, cuando la masa de gente aumentase no habría problemas con que el núcleo desbordase la plaza hacía las calles adyacentes. La visibilidad no es problema en una era en la que todos reporteamos y en cuanto a la seguridad, las manifestaciones en calles y avenidas son barridas igual por la represión como lo son las que han tomado plazas como bastión.

Hay excepciones a la falta de protagonismo que menciono. Están entre otras la Plaza Juan Maldonado en san Cristobal, la Plaza Monumento CVG en Ciudad Guayana, la Plaza Milla en Mérida o las Plazas de la República y Yepez (Plaza José Ramón Yepez) en Maracaibo. Qué mejor símbolo para protestar podría tener Maracaibo luego del asalto militar y policial de la Plaza de la República de ayer.

Las plazas son símbolos de la protesta a lo largo del mundo y de la historia desde Trafalgar Square hasta Tahrir. Poderosos símbolos, no en vano algunas son demolidas hasta los cimientos por haber acogido protestas. Por eso sus nombres son Libertad, Independencia o República. Esos símbolos además –sobra decirlo– aglutinan a las sociedades, hacen a los manifestantes más poderosos.

Plaza Altamira en Venezuela cumple mal esa función porque la oposición no pudo combatir con éxito la propaganda chavista luego de 2002, pero eso no obsta para que la protesta aquí tenga su propia Maidan Nezalezhnosti.

Plaza Sucre, Valencia.

Plaza Sucre, Valencia.

Tal vez me confunde el espejismo luego de años de enseñar la importancia de la política ejercida en el ágora ateniense donde el ciudadano trataba de convencer  –no siempre–  a su igual con su lógica y su oratoria.

 

Imágenes: http://www.theatlantic.com/infocus/2014/02/bloody-battles-in-kiev/100684/, @Intuitweetvo y http://www.skyscraperlife.com/city-versus-city/49508-valencia-vs-valparaiso-55.html  respectivamente.

Meydan

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“Estos acontecimientos, (…), causaron desplazamientos y movimientos de enormes masas de población, (…)”

Vasili Grossman

 

De nuevo escribo sobre plazas y manifestaciones en el tiempo de las redes sociales. Las protestas en Ucrania y Tailandia de los últimos días merecen un breve comentario.

La UE presenta un dilema irónico: algunos de sus miembros son anti europeos, sobre todo mientras más al oeste se ubiquen, mientras que varios países de su periferia –siempre el este– quieren entrar al club. No importa lo tambaleante de la zona euro: algunos países quieren estar en Occidente, lo perciben rico, moderno.

Por estos días vemos un nuevo intento de Ucrania. Como se sabe la asfixiante influencia rusa empuja a este país hacia el oeste, de hecho una de las primeras de las así denominadas revoluciones de colores[1] tuvo lugar aquí en 2004 (justo antes de la era de las redes sociales) precisamente contra esa influencia que no cambió un ápice luego del fin de la guerra fría.

De pantano a símbolo soviético a hito de la independencia del país, la Plaza de la Independencia de Kiev fue escenario entonces y ahora. Los ucranianos (en algún lugar leí ucranios) pro europeos han manifestado durante la última semana luego del rechazo de su presidente Victor Yanukóvich a la firma de un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea en la reunión de Vilna[2][3].

En Venezuela las fotos de esas manifestaciones se han esparcido por twitter en un llamado a los opositores a derrocar al gobierno chavista –tal vez ignorando las elecciones del domingo 8 de diciembre–, con la inexacta explicación (justificada en parte por nuestro contexto) de que allá rechazan en las calles una vuelta al comunismo.

No se considera que si bien la consecuencia de la Revolución Naranja de 2004 fue la repetición de las elecciones fraudulentas, la implosión del tándem Yushchenko-Tymoshenko tomó menos de un año y el denostado Yanukóvich volvió al poder desde entonces. La calle llena de gente no es el inicio de una democracia, muchas veces es su fin.

 

Protesters_at_Democracy_Monument,_November_2013   En Tailandia la ley de amnistía decretada por el parlamento (dominado por su partido) para favorecer al ex primer ministro Thaksin Shinawatra (un empresario depuesto por los militares en 2006 y cuyo hermano es el primer ministro actual) ha generado de nuevo protestas en ese país. Uno de los centros de las manifestaciones no es exactamente una plaza sino una redoma, la que alberga al Monumento de la Democracia en el centro de Bangkok. Este monumento conmemora un golpe de estado y fue visto por el dictador militar de turno como un símbolo de una ciudad occidentalizada.

Lo que llama mi atención de estas protestas es que los manifestantes cortan la electricidad y el agua de los edificios gubernamentales y los ocupan. Manifestantes civiles, armados precariamente asaltan las oficinas del gobierno cual asedio medieval.

Es marcado el contraste de esta forma de manifestar con por ejemplo la Ley Fernández[4] que se discute en España y que criminaliza la protesta callejera en el país de origen de los indignados o con los decretos de zonas de seguridad que convirtieron en Venezuela a todas las oficinas públicas (especialmente las militares) en zonas de exclusión ciudadana. Tal vez los tailandeses tomaron nota de esos airados manifestantes que en abril de 2002 cortaron la electricidad de la embajada cubana en Caracas. El video debe estar en YouTube.

 

Imágenes: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/11/25/actualidad/1385372283_922984.html y http://en.wikipedia.org/wiki/File:Protesters_at_Democracy_Monument,_November_2013.jpg respectivamente.

Neolengua chavista: Felicidad

smiley-faceDon´t worry, be Happy.

Bobby McFerrin

 

 

 

 

 

Al chavismo genéticamente incapaz de gobernar, siempre le ha parecido la frase del Discurso de Angostura del Libertador “El sistema de gobierno más perfecto es aquél que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”, una eficaz orientación para sus políticas públicas, considérese que sus únicas herramientas intelectuales son la poca historia que se enseña mal y se aprende peor  en Venezuela y los añejos manuales marxistas de segunda mano.

La frase, hábil plagio que hace Bolívar de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de 1776[1] (influida por los utilitaristas ingleses: maximizar la felicidad, reducir el sufrimiento, quienes a su vez parten de la eudemonología aristotélica) y de moda en su contexto, ha sido una coartada para el populismo. Si la definición de pueblo[2] es la de masa, la de populacho (nada original construcción de esta nueva lengua que es también un refrito); su felicidad estará en un subsidio permanente, en su transformación irreversible en clientela política.

Pero si se quiebra la economía y ya ni siquiera se le puede dar las migajas usuales a esa clientela, el gobierno se hace inestable, por lo que ante la imposibilidad de arreglar la economía –que ya no hace ‘feliz’ a nadie– hay que decretar la felicidad en un intento más idiota que totalitario de torcer la realidad y evitar el desalojo del poder.

Aunque se ha usado mucha propaganda cuasi fascista para criminalizar a Capriles por su más bien ingenuo y blando llamado a expresar “arrechera” con un cacerolazo luego del fraude del 14 de abril, lo cierto es que a nada temen más los chavistas en el poder –aparte de a un golpe militar– que a la arrechera de su constructo de pueblo cuando cuestione el reparto del botín.

Eso, el determinismo y la ineptitud de la peor clase política venezolana, su cursilería y no una torpe imitación de pesadillas totalitarias reales o literarias llevaron a la creación del Viceministerio de la Suprema Felicidad[3], ese motivo de burla fuera y dentro de un país iracundo que produce 20 mil muertes violentas al año.

 

 

Imagen: http://elrincondelohumano.wordpress.com/2012/02/26/origen-de-happy-face-la-historia-del-primer-emoticon/.


[1] Irónicamente para el chavismo y su ideología recalcitrante la búsqueda de la felicidad es uno de los leit motiv de la Revolución Americana. Una lectura actual al respecto aquí: http://content.time.com/time/magazine/article/0,9171,2146449,00.html.

[3] Se ha citado abundantemente el intento de usar la felicidad como un indicador del éxito de la gestión política. Hay datos mínimos sobre el tema en este vínculo: http://en.wikipedia.org/wiki/Gross_national_happiness.

Mira: Caracas sale en Homeland

Torre de David, Caracas.

Torre de David, Caracas.

Where the hell am I?”

Nicholas Brody

Venezuela está ubicada hoy más que nunca en la periferia del mundo. Incluso cuando aparece en la primera página de los medios internacionales subraya su condición subordinada. Caracas es el súmmum de tal estado.

Uno de esos momentos estelares en los medios (no relacionado con las graves dificultades de Maduro con el español) es reciente. En el segundo, tercer y cuarto capítulos de la tercera temporada de la serie Homeland (emitidos desde el 14 de octubre de este año) aparece una versión de Venezuela y de Caracas[1].

Por motivos de seguridad[2], de presupuesto o de otra índole quizá, los protagonistas no vinieron al país –hubiese hecho cola en el aeropuerto para ver a Claire Danes en vivo–y en realidad la ciudad fue recreada en Puerto Rico.

En la ficción el personaje de Damian Lewis[3], el sargento de los marines converso al islam y terrorista más buscado Nicholas Brody llega a Venezuela, entra al país por La Guaira –ya sabemos lo corruptos que pueden ser el puerto y el aeropuerto ahí– y luego es secuestrado por la banda que controla la Torre de David en ese edificio al final de San Bernardino en Caracas, al recuperarse de sus heridas intenta escapar a la mezquita de la ciudad en Quebrada Honda pero sus captores lo atrapan de nuevo.

Es un lugar común pero la mirada del otro nos define y sobre todo en este ya largo momento de provincianismo, de chauvinismo, es útil saber cómo se nos ve en el extranjero. Este retrato nuestro que hace Homeland tiene sus aciertos y errores. Los productores  –sin querer tal vez– aciertan en que los venezolanos sean representados por actores con acento antillano (el actor dominicano Manny Pérez sin cepillar su acento natal –esa ignorancia de los americanos puesta de manifiesto al considerar a todos los latinos iguales– interpreta al jefe de los delincuentes que se hacen cargo de Brody[4]), aunque les faltó poner en la muñeca de algunos de sus venezolanos de ficción una idefá: esa pulsera de cuentas verdes y amarillas símbolo de la santería que luego de la invasión cubana reciente se ha multiplicado en el país.

El acierto innegable, el que nos devuelve una mirada no distorsionada del país (aparte de lo de ocultar a un terrorista en Caracas y la peligrosa conexión iraní), es la ambientación como ya indiqué en la llamada Torre de David: el Centro Financiero Confinanzas que nunca fue terminado porque la debacle financiera de 1994 lo impidió y que fue invadido en diferentes oleadas desde 2001, para replicar en lo que debió ser un rascacielos corporativo, uno de los barrios marginales de Caracas[5].

También hay un acierto –mi palabra de felicitación a los guionistas– en esa escena en la que dos miembros de la policía política[6]  (aunque les faltó el folclórico bigote largo sobre el labio o el finito a lo Pedro Infante que caracterizan al policía venezolano) golpean a Brody (luego de la traición del imán) mientras lo detienen: ¡Sentí el gentilicio tan bien logrado! Siendo honestos un: “¡Te vamos a sacar la  mierda gran coño!” ladrado mientras lo torturaban hubiese sido de Emmy.

Sin embargo hay partes de la imagen nacional que no salieron tan bien en la serie. ¿Cómo mostrar una ciudad en un show de televisión?, ¿cuánto cabe en la pantalla? Veamos.

Minarete de la mezquita de Caracas, a la derecha iglesia maronita de San Charbel.

Minarete de la mezquita de Caracas, a la derecha iglesia maronita de San Charbel.

En algún momento el personaje Brody junto al de Esme huyen de la Torre de David a la Mezquita Ibrahim Ibin Abdul Aziz Al-Ibrahim en Quebrada Honda. En el trayecto lo que más les preocupa es ser recapturados o reconocidos. En la Caracas de verdad lo más preocupante de ese recorrido de pocas cuadras es la posibilidad de ser atracado y/o asesinado. El boulevard Amador Bendayán[7] (antes Santa Rosa) en uno de cuyos extremos está la mezquita real es peligroso, así como lo son todas las vías de acceso al lugar (en particular la avenida Libertador), incluso en la estación del metro cercana ha habido asesinatos recientemente.

Pero la gran falta, esa que nos recuerda que es televisión y no el mundo real, es que  con la fallida captura de Brody por ese par de Disip –se me reprochará mi lenguaje anacrónico, pero no me gusta la neolengua chavista, prefiero los acrónimos de siempre– frustrada por los malandros a punta de AK-47 (buen detalle) se sugiere que los delincuentes de la Torre de David actúan al margen del gobierno y que Brody podría ser detenido por alguna autoridad oficial. Nada más inexacto.

Antes escribía que la Torre de David replica un barrio caraqueño en las ruinas de un rascacielos, debo agregar que estos barrios son además una versión de las cárceles nacionales con sus habitantes siendo rehenes de los delincuentes. En la Torre de David – en la real y en la de ficción–  lo que hay es la estructura jerárquica y despiadada de un cartel. Desde ese edificio se planean y ejecutan secuestros[8], asesinatos (con el perdón de los señores Alex Gansa y Howard Gordon, debo señalar aquí otra inexactitud: en la serie la cúpula de la banda de malandros arroja al vacío a un ladrón que robó al personaje Brody para luego olvidarse piadosamente del cadáver; bien, en la torre de verdad –así como en otros edificios invadidos de Caracas– los cadáveres producto de los ajustes de cuentas son desmembrados y arrojados en la basura hasta que un vecino los encuentra), se esconde droga, bienes robados, rehenes y armas, se extorsiona a sus habitantes.

Los pingües beneficios que todo esto genera van a las manos de los cabecillas de las bandas que a su vez deben pagar a funcionarios municipales y nacionales, porque es imposible que exista la Torre de David sin el concurso de la Policía de Caracas, la Policía Nacional, la policía judicial, la policía política, la Guardia Nacional, la alcaldía del municipio Libertador (Caracas) y la “Jefatura” del Gobierno del Distrito Capital. Los delincuentes al mando de la Torre de David solo son una franquicia de la delincuencia organizada representada hoy por el gobierno nacional. Por eso en el mundo real si Brody  –o cualquiera–  estuviese en poder de los malandros de la Torre, en realidad sería huésped del gobierno chavista.

Un gobierno –es una exageración llamarlo así– que en su idiotez, no vacilaría en acoger al supuesto responsable de destruir la sede de la CIA (recuérdese la ficción) como un héroe al que se le regalaría una réplica de la espada del Libertador y probablemente le pondría su nombre a alguna calle –que ningún caraqueño llamaría así nunca: ahí está la avenida Teherán de El Paraíso– o le erigiría una estatua de mala calidad en algún “territorio liberado” de la ciudad.

Abundan los ejemplos de lo buen anfitrión que es el chavismo con cualquier criminal (mientras más antiamericano mejor) foráneo. Desde finales de 2000, con el chavismo recién llegado, la siniestra eminencia gris detrás de Fujimori, Vladimiro Montesinos se escondió en Venezuela con la colaboración del gobierno. Cuando a mediados de 2001 la situación se hizo insostenible, el chavismo lo traicionó y en una opereta lo entregó a Lima.

También destacan los etarras funcionarios del gobierno chavista como Arturo Cubillas Fontán que hacen horas extras entrenando a terroristas de las Farc, inmunes aquí a cualquier requisitoria del gobierno español. El país fue santuario (y aún lo es de otros gerifaltes faracos y elenos) del así denominado canciller de esta narco guerrilla, alias Rodrigo Granda (Ricardo González) quien fue capturado en diciembre de 2004 –cerca de la mezquita donde Brody trata de esconderse–  por guardias nacionales honestos, luego destituidos y presos.

La más reciente muestra[9] de la bienvenida que el chavismo dispensa a toda clase de enemigos reales o imaginarios de los Estados Unidos es la histeria con la que Maduro hundido en la ilegitimidad del fraude del 14 de abril y del fracaso económico intentó cazar una distractora pelea de grandes ligas ofreciendo asilo a Snowden (quien por cierto lo único que de verdad reveló fue que los espías se parecen más aun nerd ochentoso que a Daniel Craig).

Plano de google earth con la ubicación de la mezquita de Caracas (al este), la Torre de David (arriba a la izquierda) y el antiguo Hilton (abajo a la izquierda).

Plano de google earth con la ubicación de la mezquita de Caracas (al este), la Torre de David (arriba a la izquierda) y el antiguo Hilton (abajo a la izquierda).

Por lo que queda claro que si Brody hubiese tenido la escasa puntería de esconderse en Caracas en su huida del tío Sam (no hay papel de baño en la ciudad), no tendría que refugiarse en un barrio vertical: dormiría en ese otro rancho de muchos pisos que es hoy el antiguo Hilton, irónicamente muy cerca de la Torre de David y de la mezquita de Quebrada Honda –cuyo imán real no se atrevería a traicionarlo: no tendría con quien–, a la que bien podría ir a pie a su oración de los viernes cuidado por cubanos solícitos con el gringo terrorista.

Imágenes: http://www.plataformaurbana.cl/archive/2012/09/18/el-polemico-leon-de-oro-para-la-torre-de-david/ y http://static.panoramio.com/photos/large/3489376.jpg respectivamente.


[2] Cuando el Furtwängler criollo; Gustavo Dudamel viene al país es acompañado permanentemente por guardaespaldas. Sería todo un titular de prensa que al director de la Filarmónica de Los Ángeles lo secuestrase una banda de Petare que lo mantuviese en un escondite bajo tierra a la espera del pago.

[3] Las otras tramas desarrolladas supuestamente en Caracas son la del personaje del operativo de la CIA Peter Quinn (interpretado por el también inglés Rupert Friend), que intenta liquidar a un financista del terrorismo, y la de un miembro de la guardia revolucionaria iraní que usa a su equipo de fútbol local: Fútbol Club Paraíso, para lavar dólares (y robar una buena tajada) aprovechando la baja asistencia de aficionados. Como se sabe los equipos de fútbol profesional de Caracas suelen jugar en el estadio Brígido Iriarte de la urbanización El Paraíso, el club más rico de la ciudad es propiedad de una familia de origen extranjero –los suizos Valentiner–, y sí; casi nadie ve fútbol.

[4] La actriz colombiana Martina García interpreta a Esme, su enfermera, carcelera y cómplice, y el actor estadounidense Erik Dellums al  Doctor, aficionado a recetarle heroína como analgésico.

[5] Aunque la idiotez posmoderna de la Bienal de Venecia el año pasado premió al edificio. Hay más información en este vínculo: http://www.plataformaurbana.cl/archive/2012/09/18/el-polemico-leon-de-oro-para-la-torre-de-david/.

[6] En la serie el uniforme de los policías es negro –siempre he considerado una burla de algún dios guasón el que estos esbirros sean torturados a diario teniendo que usar un uniforme negro en este clima–, lo que indica que son de la Disip (hoy Sebin).

[7] El lugar es paradójicamente pese a la inseguridad de la zona (aunque tiene un módulo de la policía municipal) un nodo cultural de Caracas. En sus inmediaciones queda la Casa del Artista con sus salas de teatro, el Centro de Acción Social por la Música que es la sede nacional del sistema de orquestas sinfónicas infantiles y juveniles con varias salas de conciertos y que posee una de las mejores programaciones de la ciudad. Frente a la mezquita –en perfecta paz, como si fuese el Toledo medieval– está la iglesia católica maronita de San Charbel, y un poco más allá la iglesia católica romana Santa Rosa de Lima. Junto a esta se desarrolla los domingos en la mañana el mercado peruano con el mejor ceviche de Caracas –que puede ser acompañado con la autentica aunque muy dulce inca-cola importada de Lima. En las cercanías se localiza también la sede del Colegio de Ingenieros de Venezuela, la estación del metro homónima y una entrada al Parque Los Caobos. Vaya lugar escoge el terrorista más buscado del planeta –en la pantalla– para intentar esconderse: con algo más de tiempo y mejores guías turísticos pudo haber disfrutado el paseo.

[8] Llamadas de celulares desde el edificio vinculadas con el secuestro el año pasado del agregado comercial de Costa Rica, Guillermo Cholele, llevaron a que la policía judicial –los agentes sudaban al subir los interminables pisos por la escaleras ya que no hay ascensores– realizara pesquisas en la torre. La policía negoció con los “jefes” del edificio su entrada, que se saldó sin detenciones.

[9] Omito los intentos de Caracas de facilitar a Irán burlar las sanciones internacionales por su programa nuclear con triangulación de gasolina y divisas, y los persistentes rumores de células de Hezbollah en la isla de Margarita, entre otros.

Ratas

 

MIlicia-Nacional-Bolivariana

Imagen: correodelorinoco.gob.ve/

“Pero en los días que siguieron, la situación se agravó. El número de los roedores recogidos iba creciendo y la recolección era cada mañana más abundante. Al cuarto día, las ratas empezaron a salir para morir en grupos. Desde las cavidades del subsuelo, desde las bodegas, desde las alcantarillas, subían en largas filas titubeantes para venir a tambalearse a la luz, girar sobre sí mismas y morir junto a los seres humanos. Por la noche, en los corredores y callejones se oían distintamente sus gritos de agonía. Por la mañana, en los suburbios, se las encontraba extendidas en el mismo arroyo con una pequeña flor de sangre en el hocico puntiagudo; unas, hinchadas y putrefactas, otras rígidas, con los bigotes todavía enhiestos. En la ciudad misma se las encontraba en pequeños montones en los descansos o en los patios. Venían también a morir aisladamente en los salones administrativos, en los patios de las escuelas, en las terrazas de los cafés a veces. Nuestros conciudadanos, estupefactos, las descubrían en los lugares más frecuentados de la ciudad. Ensuciaban la plaza de armas, los bulevares, […]. Limpiada de animales muertos al amanecer, la ciudad iba encontrándolos poco a poco cada vez más numerosos durante el día. En las aceras había sucedido a más de un paseante nocturno sentir bajo el pie la masa elástica de un cadáver aún reciente. Se hubiera dicho que la tierra misma donde estaban planteadas nuestras casas se purgaba así de su carga de humores, que dejaba subir a la superficie los forúnculos y linfas que la minaban interiormente. Puede imaginarse la estupefacción de nuestra pequeña ciudad, tan tranquila hasta entonces, y conmocionada en pocos días, como un hombre de buena salud cuya sangre empezase de pronto a revolverse.”

 

Albert Camus. La peste

 

Plazas cairotas

Plazas cairotas.

(…) todos los de la calle son amigos nuestros y nos quieren.”

Naguib Mahfuz. Hijos de nuestro barrio

 

No puede llamarse revolución al tumulto egipcio desde hace dos años: no han construido un espacio de libertad. Incluso durante las manifestaciones en Tahrir hay frecuentes violaciones de mujeres. El año de Mursi en el poder solo sirvió para usar al derecho para someter a la sociedad no islamizada. De ahí que esta aupara la participación militar.

Luego del golpe de estado contra Mursi el 3 de julio, de nuevo las plazas han sido escenario de la política con convocaciones desde la red (y por canales más tradicionales) de uno y otro bando para medir fuerzas en las calles. Estas manifestaciones quieren demostrar cuál es la tribu más fuerte en la polis egipcia: los liberales quedan rezagados hasta ahora ante la sangrienta disputa entre islamistas y militares en estas calles y plazas de El Cairo:

 

Portada de la revista TIME del 29 de julio de 2013.

Portada de la revista TIME del 29 de julio de 2013.

Plaza Abdul Munim Riad.

En democracia los militares no participan en política. No son los árbitros. Cuando eso pasa, la libertad se ha perdido hace rato. No importa el contexto. No hay excepciones.

Al inicio de la así denominada primavera árabe en Egipto, los militares reprimieron a los manifestantes civiles, luego ante la indetenible caída del rais Mubarak decidieron abstenerse de actuar. A buena parte de esos manifestantes –los seculares, los liberales- se le olvidó lo veleidoso de los militares (Mubarak mismo salió de la Fuerza Aérea Egipcia) y los auparon como ejecutores de la defenestración de Mursi. La reacción tiene al país en una fase pre Siria.

Las manifestaciones de los Hermanos Musulmanes en el Cairo han ocurrido entre otras plazas en la Abdul Munim Riad. El nombre –también el de una calle- es el de un general muerto en la Guerra de los Seis Días. Este es un militar de la hornada de Gamal Abdel Nasser y Anwar Sadat –con menos de lustre también se incluye a Mubarak en ella-, los mismos militares nacionalistas y laicos que marginaron a los Hermanos musulmanes –aunque Mubarak los incluyó en su régimen y por eso fueron los últimos en unirse a Tahrir en 2011- de la construcción del Egipto pos colonial y definitivamente los militares que defenestraron a Mursi son sus herederos.

Los manifestantes islamistas están aquí en la plaza del héroe equivocado.

 

egypt_revolution_onePlaza Al-Nahda.

Con el nombre se designa al Renacimiento literario arábigo –una tendencia renovadora del siglo XIX con base en Egipto aunque protagonizada por escritores sirios y libaneses- y la plaza queda en las inmediaciones de la Universidad de El Cairo.

Luego del golpe de estado los partidarios de Mursi también han usado esta plaza del barrio de Giza para acampar.

De nuevo una incongruencia involuntaria entre manifestantes y plazas. No se esperaría de los Hermanos Musulmanes que -soterradamente primero, explícitamente después en la constitución egipcia actual-, proponen la sharia, una acampada en una plaza que alude un movimiento que fue consecuencia del contacto con Occidente. Los lugares también son símbolos. Además si la consecuencia última de su forma de interpretar el islam otorga la preeminencia absoluta al Corán sobre cualquier otro libro, el que la plaza esté cerca de una universidad es otra contradicción.

 

egiptopro635Plaza de Rabea al Adauiya.

El nombre de la plaza distingue a una mística asceta y virgen sufí del siglo VIII. Los partidarios de Mursi han convertido la vía que conduce a la plaza en una suerte de bastión medieval con piedras y adoquines y han acampado en la plaza en medio de violentos choques con el ejército.

La intervención militar tuvo a las protestas de la oposición liberal que pedía elecciones adelantadas y la dimisión de Mursi como pretexto. Hoy esas masas no están en la calle. A partir del 3 de julio quienes protestan –y ponen los muertos- son los partidarios de Mursi. La oposición si bien por medio de un atajo, consiguió lo que pedía en multitudinarias concentraciones emplazadas entre otros medios por las redes sociales, pero luego no ha sido capaz de mantener el pulso en la calle.

La santa de la cual la plaza toma el nombre –según cuenta la leyenda- obtuvo su liberación de la esclavitud rezando. En un peculiar cambio de roles, los islamistas recurren a la acción para reivindicar lo que consideran sus derechos, mientras que la oposición liberal –aparte de dejar el arbitrio del conflicto a las armas de los militares- pareciera también haberse retirado a rezar para conseguir su liberación.

 

 

Imágenes: http://www.time.com/time/covers/0,16641,20130722,00.html, http://willrobertsweeklytelegram.com/giza-square-on-fire/http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/mundo/fotos–jornada-negra-en-egipto-70-muertos-tras-dis.aspx.

Plaza San Martín en Lima, Perú.

BQNdaTWCcAA52dw“De esta manera se empezó a poblar esta nuestra imperial ciudad, dividida en dos…”
Inca Garcilaso. Comentarios Reales

Justo el día antes de celebrar los dos años en el poder, los peruanos le mostraron su descontento al presidente Humala el pasado sábado 27 de junio. Para ello convocaron desde las redes sociales manifestaciones. En twitter la etiqueta #27J –trending topic local durante ese día- los aglutinó. Incluso en las pancartas junto a eslóganes más tradicionales sobre crisis, pueblo e ineptitud política, se leía el de la etiqueta. He ahí un ejemplo de la relación puesta de manifiesto en tiempos recientes entre plazas públicas virtuales y reales: una puede ser prolongación de la otra. En cuanto a estas últimas, los manifestantes se congregaron entre otras en la plaza San Martín de la ciudad.

De convento a estación de trenes antes de ser plaza, está incluida en el casco histórico declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Originalmente y antes de 1825, San Martín sería honrado en la que hoy es la plaza Bolívar de la ciudad, sin embargo aquí también Simón Bolívar le ganó la partida a José de San Martín[1] en su influencia sobre el Perú, y no es sino hasta 1921 que se inaugura la plaza con el nombre del Libertador argentino.

En la red se lee que la plaza corresponde al tipo barroco –que ofrece un marco arquitectónico al monumento al centro de la misma-, hace una semana enmarcó una imagen que el poder siempre prefiere desvirtuar.

Imagen: https://twitter.com/hernunez/status/361235101562073088/photo/1.

Gisela Kozak Rovero

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