Esta satrapía ya es mayor de edad

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Imagen: notihoy.com/

Ainsi nous avons la démocratie, moins ce qui doit atténuer ses vices et faire ressortir ses avantages naturels; et voyant déjà les maux qu’elle entraîne, nous ignorons encore les biens qu’ell peut donner.

Tocqueville. De la Démocratie en Amérique

 

Es gracioso cómo en un país sin ley hay opiniones jurídicas. Para un abogado no son divertidas, son un recordatorio de su derrota, de que su título es un pedazo de pergamino con firmas y sellos que no vale nada.

Una de las que se repite por estos días, en los que el chavismo ejecuta otra de sus razias, es que, luego de que el Parlamento declarara que ese sátrapa pendejo –o no tanto– llamado Nicolás Maduro abandonó el cargo estamos en una dictadura.

Esa declaratoria fue el 9 de enero pasado. Debe entenderse que de ahí para atrás éramos una democracia, no como la suiza obvio; más bien como esos simulacros tercermundistas en los que se vota de vez en cuando, y un payaso se tercia una banda de colores los días patrios y hace como que gobierna.

¿Es así? ¿Antes del 9 de enero de 2017 Venezuela era una democracia? Resumiendo –y robándome la frase de Vargas Llosa–, ¿cuándo se jodió esto? Tengo la impresión de que fue mucho antes de enero de 2017

Este país primitivo, suicida, eligió presidente a Hugo Chávez en diciembre de 1998. El país todo: su clase media, sus medios de comunicación, sus empresarios; gente que había ido a la universidad y se suponía que sabía leer, junto a la masa pobre –solo un poco más– que quería mejores migajas del festín. Hasta ahí todo muy democrático. Bueno, según nuestros estándares: votar por listas cerradas, usar recursos públicos en la campaña, tener candidatos que solo ofrecían repartir las migajas que ya mencioné o hasta reinas de belleza con peinados ochentosos.

Pero cuando se derogó la Constitución de 1961 por un procedimiento no previsto en ella se acabó la democracia –técnicamente se dice ‘rompimiento del hilo constitucional’–.

No importa el ejercicio manierista de hermenéutica constitucional que cualquier abogado pendejo intente: desde ese momento se liquidó la democracia venezolana y el cadáver de la nación se ha estado hinchando y pudriendo al aire libre desde entonces. Las colas por comida son las moscas.

Pero supongamos que soy un anti chavista radical, un fascista impúdico con su afiche de Mussolini, Hitler y Franco, que no entiende que la Constitución chavista fue votada en un cuasi plebiscito –nunca se estableció que pasaría si perdía la opción del sí: ¿se volvería a la Constitución de 1961? ¿Chávez gobernaría por decreto hasta que se pergeñase y se votase un nuevo texto? – en diciembre de 1999. Es decir: obviemos el pecado original y consideremos válido el orden jurídico chavista instaurado en 1999.

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Imagen: psuv.org.ve/

Si hiciéramos eso, tendríamos problemas. En ese lluvioso diciembre y luego de ser votada la Constitución, la Asamblea Constituyente designó a los titulares de los órganos del poder público no electos de acuerdo a un procedimiento no previsto por la nueva carta, además de a una así denominada Comisión Legislativa que fabricó leyes por casi un año luego de ese referéndum. Todas las elecciones del año 2000 fueron llevadas a cabo según procedimientos no establecidos en la Constitución y por autoridades que ejercían írritamente sus cargos. ¿Éramos una democracia entonces?

A finales de 2002, intentando expulsar al parásito chavista que tan gustosamente había ingerido en 1998, el país probó un laxante legal –luego de los vomitivos violentos al inicio del año–: el referéndum revocatorio convocado para febrero de 2003. Este no se realizó sino hasta agosto de 2004, justo cuando el chavismo podía ganarlo. ¿Cuán democrático es un país en el que las elecciones dependen de la voluntad del que manda?

En diciembre de 2007 a Chávez se le dio una soberana paliza cuando intentó modificar fraudulentamente su propia constitución mediante una reforma que no era tal. Esa derrotada reescritura sin embargo se llevó a cabo por medio de decretos y con ese golpe de Estado incruento que fue el referéndum de febrero de 2009 que le ponía un tornillo en el culo al ocupante de la silla de Miraflores. ¿Cuán democráticos éramos luego de que el Estado aplicase leyes rechazadas en comicios?

En 2012 las elecciones presidenciales se realizaron en octubre, justo a tiempo para que un Chávez moribundo fuese candidato. En diciembre de ese año, cuando tocaba hacerlas, renunciaba. De nuevo: se votó solo cuando Chávez podía ganar. El tufo a dictadura pútrida semejaba al de un cuerpo comido por el cáncer.

Al instante en el que se supo que había muerto el Gigantísimo Líder, Maduro era nominalmente vicepresidente. Según la Constitución chavista para ejercer la presidencia interina debía nombrarse al presidente del Parlamento, y si nuestro chófer quería ser candidato, en la inminente elección, debía separarse del cargo. Sabemos que Maduro ocupó la presidencia al tiempo que era candidato, usando todos los recursos del Estado venezolano para ganar una elección cuyo resultado él mismo reconoció dudosos cuando llamó a contar cada voto en aquella madrugada de abril de 2013.

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Imagen: albaciudad.org/

El 20 de octubre del año pasado unos esbirros, que gustan llamarse jueces, clausuraron el referéndum revocatorio que de acuerdo a las mismas reglas chavistas la oposición había logrado instrumentar. Hace casi un mes debieron realizarse elecciones de gobernadores, suspendidas de facto por esa junta de madamas llamada CNE. No solía estar muy despierto en las clases de derecho constitucional –el profesor estaba perdidamente enamorado de sí mismo y pagábamos el precio oyéndolo hablar de él durante horas–, pero un país donde no hay elecciones no calza con la definición de democracia según recuerdo.

Chávez ejerció el poder con poderes legislativos más de la mitad de su tiempo como mandón. Maduro lleva más de tres cuartas partes. Esa casa de putas togadas llamada TSJ no ha sentenciado nunca en contra del régimen desde 2004. ¿Cómo se denomina un sistema político en el que el parlamento no legisla y no hay separación de poderes?

Esta satrapía no se inauguró hace tres días: ya es mayor de edad. Solo la de Juan Vicente Gómez –quien murió en funciones– ha durado más. Hasta ahora.

Ágora I.


Somos los únicos, en efecto, que consideramos al que no participa de estas cosas, no ya un tranquilo, sino un inútil, y nosotros mismos, o bien emitimos nuestro propio juicio, o bien deliberamos rectamente sobre los asuntos públicos, sin considerar las palabras un perjuicio para la acción, sino el no aprender de antemano mediante la palabra antes de pasar de hecho a ejecutar lo que es preciso.

Discurso fúnebre de Pericles.

 

 

Desde la entronización de la red, la política ya no es un asunto que se discuta en el ágora o en el fórum, ya no es un asunto de plazas, salvo cuando está tan corrompida que es necesario el revulsivo de la violencia callejera, para expulsar al tyrannos, o sacudir a la clase política. Podría ser que ya las ciudades no estén diseñadas para la ecclesia, para discutir los asuntos de todos. Hasta ahora.

La esfera privada del individuo posmoderno ha crecido hasta devorar la esfera pública. Hay una aguda diferencia con la polis griega. Las ciudadelas personales son inexpugnables.

Sin embargo, esos refugios hechos a la medida que son facebook y twitter con sus posibilidades de aislamiento –sobre todo del segundo, que permite construir redes a la medida de los intereses personales, obviando el resto del mundo- han tenido una incidencia importante en la política, en lo público. Desde esas ágoras virtuales se ha motorizado el actual cambio político en el norte de África y en Oriente Medio, por ejemplo. La dimensión privada de miles de individuos que interactúan en un espacio virtual, que potencialmente podría llevar a una mayor disolución del tejido social necesario para la viabilidad de la comunidad política, se ha desbordado hacía el mundo físico. La discusión, el intercambio, la participación; se articulan entre espacios reales y virtuales. Lo que se ha traducido en una puesta al día de la plaza pública como foro, en su reivindicación.

Antes una explicación. La revista TIME (en: http://www.time.com/time/specials/packages/completelist/0,29569,2047066,00.html), ofrece una lista con diez plazas famosas por sus protestas[1]:

  1. Tahrir, El Cairo. (2011)
  2. Tiananmen, Beijing. (1989)
  3. Wenceslao,Praga. (1989)
  4. Azadi, Teherán. (2009)
  5. La Bastilla, París. (1789)
  6. Plaza de las Tres Culturas (Tlatelolco), ciudad de México.(1968)
  7. Plaza de los decembristas, SanPetersburgo. (1917)
  8. Trafalgar, Londres. (Desde el siglo XIX)
  9. Independencia, Kiev. (2004)
  10. Union Square, NuevaYork.  (1861)

De esa lista, únicamente los sucesos en Tahrir y Azadi, son posteriores a facebook (2004) y a twitter (2006). Las manifestaciones en Kiev durante la Revolución Naranja son contemporáneas con un facebook incipiente, aunque en la Plaza Trafalgar se llevaron a cabo importantes manifestaciones estudiantiles en 2010 por la subida de las matrículas universitarias, y las manifestaciones de Occupy London convocadas por la red del año pasado no la tuvieron como escenario.

Por eso el primer ejemplo de manifestaciones políticas que usaron las redes sociales como megáfono es el de la Plaza de la Libertad (Azadi) en Teherán. Empecemos por el Despertar persa entonces:

 

 

La plaza Azadi o plaza de la Libertad (Maidān Āzādi) en Teherán, Irán.

Aquí se escenificó el antecedente directo de la Primavera Árabe en junio de 2009. Como se repetirá en otras plazas mencionadas aquí, esta era un símbolo político del régimen que luego reprimirá. Su nombre original era “Recuerdo de los reyes”, esos odiosos Shahs que la Revolución Iraní de 1979 arrojará del poder. Luego de las múltiples manifestaciones de ese año y de la revolución victoriosa, será rebautizada Azadi.

En su centro está el símbolo de la ciudad: la Torre Libertad. Luego del fraude en las elecciones presidenciales de 2009, esta plaza va a acoger las principales concentraciones en la capital contra Ahmadinejad (que se repetirán en menor medida en febrero de 2011), que se van a articular en el Movimiento Verde. A las protestas se les denomina Revolución Verde, Mar de Verde u Ola Verde o La Revolución Twitter[2]. Esto último se debe a que las redes sociales y la internet en general fue el medio de comunicación empleado por los manifestantes para llamar a las protestas, para la difusión de información y propaganda[3], el escenario de una guerra cibernética entre las partes con ataques a páginas web de lado y lado, y la vía para sortear los filtros del régimen con el intercambio de listas de servidores no bloqueados o programas anti censura usados contra China y otras satrapías[4]. Inicialmente la censura del régimen se mostró inoperante para desarticular el ágora virtual, pero con el tiempo perfeccionó su ya importante habilidad para censurar las comunicaciones.

A partir de ahora las redes sociales van a estar presentes como el principal instrumento para organizar y demostrar en el espacio público el descontento político.

 

 

La plaza Tahrir o plaza de la Liberación (ميدان التحرير) en El Cairo, Egipto.

La primavera árabe no comenzó como una demostración de masas, aunque si con la expresión pública de una profunda desesperación personal: la de Mohamed Buazizi. Su inmolación fue pública, pero la plaza debió esperar al contagio egipcio para aparecer. Y lo hizo en la mayor plaza pública de El Cairo.

Originalmente el nombre de la plaza era Midan Ismailia en honor del virrey Ismail, (un Guzmán Blanco egipcio) al que se le debe el sometimiento del país a Gran Bretaña.  Posteriormente al convertirse Egipto en república adquiere oficialmente su actual nombre. Ésta plaza tiene una estatua del jeque Omar Makram, un héroe contra la ocupación napoleónica, un poco más allá está la mezquita del mismo nombre. El autócrata no percibe con claridad el peso de los símbolos, de esos que le recuerdan a la gente la opresión cada día.

La plaza misma más alla de su nombre y de su estatua era un símbolo al menos desde 1977 cuando fue escenario de los “disturbios por pan”, y fue la manifestación de cientos de miles de personas a partir de 25 de enero de 2011 en ella lo que le permitió a las fuerzas armadas egipcias deponer a Hosni Mubarak[5]. Al inicio de estas manifestaciones una de las medidas represivas fue cortar los servicios de comunicaciones en la plaza. No sirvió de nada, y es que aquí cobra relevancia la cercanía que pretendo establecer con el ágora, la plaza es un lugar real no virtual, un punto en la trama urbana, su ombligo al que las personas regresan siglo tras siglo a ser ciudadanos.

 

 

La Plaza del Árbol (ميدان الشجرة) y la Plaza del Tribunal en Bengasi, Libia.

Ambas comparten el protagonismo en la guerra civil Libia como lugares de protesta a los que se convocó desde el ágora virtual según lo que se lee en la red, aunque tiende a ser más significativa la segunda porque a un costado tiene la sede de la corte de la ciudad: ante el caos de la guerra y cómo terminó con el asesinato de Gadafi es un referente el que las manifestaciones se organizaran cerca de la institución diseñada para impartir justicia.

El Movimiento de la Juventud Libia 17 de Febrero, mantuvo cuentas en twitter y facebook, así mismo usó la red para recolectar dinero. En la plaza del Tribunal se daban cita profesionales, trabajadores, intelectuales y estudiantes luego de la oración de los viernes. En las paredes aledañas se colocaban fotos de las bajas de la guerra que se desarrollaba en paralelo a las concentraciones de la plaza: es sorprendente lo rápido que la protesta degeneró en guerra civil, una protesta que tuvo su detonante en la demora en la construcción de casas y en la corrupción se unió al ejemplo tunecino y egipcio en una escaldad que muy temprano convirtió a Bengasi en una ciudad liberada y al conflicto en una guerra con participación de la OTAN. El inicio de las protestas se sitúa en la primera quincena de enero de 2011, ya para el 27 de febrero se había establecido el Consejo Nacional de Transición Libio: en mes y medio se había creado el órgano de la transición, no había vuelta atrás.

Nota curiosa: hay fotos de la plaza del Tribunal de musulmanes orando con una bandera americana de fondo. Telesur no pudo filmarlo.

Esta guerra civil comenzó en una plaza y terminó en otra: la toma de la Plaza Verde (rebautizada Plaza de los Mártires) en Trípoli, en agosto de 2011, completó el movimiento que había comenzado en Bengasi.

 

 

La redoma de la perla (دوار اللؤلؤ (ة) ‎) en Manama, Bahréin.

Este fue el escenario de las manifestaciones en Bahréin. Tal vez un país pequeño aunque nade en petróleo no tiene el tejido social que hace necesaria una plaza. Aquí sucedió lo inverso a lo de la plaza de la Liberación: el símbolo no existía, lo construyó la represión. Originalmente y como el nombre lo indica la redoma servía para administrar el tráfico en el distrito financiero de Manama, el monumento Perla que ocupaba su centro celebraba una conferencia del Consejo de Cooperación del Golfo. En general la rotonda era una referencia a la historia del país y su cultivo de perlas.

Entre febrero y marzo de 2011 la redoma acogió a los manifestantes que exigían cambios políticos contagiados por lo que estaba pasando en el norte de África. El levantamiento no duró mucho, fue duramente reprimido con la ayuda de tropas del mismo Consejo de Cooperación del Golfo al que hacía honor el monumento de la redoma, destruido el 18 de marzo de ese año. Supongo que ahí se erigirá algún día una plaza para celebrar la civilidad.

 

 

Puerta del Sol en Madrid, España.

Este es el lugar de concentración de los indignados en Madrid. Las acampadas se replicaron en plazas de las principales ciudades españolas, aparte hubo caminatas y marchas.

Al menos yo veo una ironía en que los indignados españoles aglutinados en el Movimiento 15-M (y luego los de Occupy Wall Street) emulasen en alguna medida a los movimientos del Magreb. Estos, pese a lo que se diga; aspiran en buena medida a la democracia liberal y a una economía muy cercana a la de mercado, lo mismo que ya poseen los europeos y norteamericanos. Sin embargo los jóvenes de las democracias occidentales (aunque también guiados por su  ceguera (el opúsculo que les sirve de guía intelectual es el escueto panfleto ¡Indignaos! de Stéphane Hessel, que sirve para calentar masas, pero no para construir nada útil en política –los españoles terminaron votando por el PP), desprecian eso por lo que lo norafricanos y otros han peleado hasta la muerte.

Unos aspiran al estado de bienestar que se ha erigido en una amarga burla para otros.

De la plaza destaca la estatua del oso y el madroño: la postal por excelencia.

 

 

 

Imágenes: Wikipedia, AP y Google.


[1] Por mi contexto agregaría la Plaza Francia (Altamira) en Caracas, 2002. 

[2] Aunque el término se usa también desde abril de ese año para describir las manifestaciones contra el fraude en las elecciones parlamentarias de Moldavia (Revolución de la uva), no hay una plaza como hito urbano de la protesta.

[3] Aquí puede apreciarse la nóvela gráfica Persepolis 2.0: http://www.couscousglobal.com/download?id=3927

[4] Esta es la página web de Freegate, el programa anti censura: http://www.dit-inc.us/freegate.

[5] Hábilmente los militares usufructúan aún la protesta de la sociedad civil: le confiscaron el poder político que había ganado en la plaza Tahrir y en las calles de El Cairo.

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